Tenía yo de ganas de echar un ratito con El Kanka (Málaga, 1982). Y mira que yo nunca he sido de cantautores, pero es que él es mucho más que un simple cantautor. El Kanka es un hacedor de canciones que huye de los estereotipos y clichés, haciendo en todo momento lo que le viene en gana. Y qué bien le sale, oigan. El próximo 18 de noviembre tendremos una nueva oportunidad de disfrutar de su directo en la capital. Será en Joy Eslava dentro del ciclo Escenario Eslava Etiqueta Roja.

Lo primero que me llamó la atención cuando descubrí a El Kanka fueron, obviamente, tus canciones. Más tarde me enteré de cómo llegaste hasta aquí y eso ya me dejó un tanto perplejo. Empezaste Económicas, lo dejaste por Filosofía, para terminar abandonando de nuevo la facultad y agarrar la guitarra.

Sí, digamos que fui de mal en peor. Cada vez elegía cosas que tenían menos salida (risas). La verdad es que fue un proceso muy natural. Yo descubrí la música muy tarde, no cogí una guitarra hasta que cumplí los dieciocho años. A mí se me daban bastante bien los números y opté por Económicas porque entonces estaba muy instaurado aún el tema aquel tan manido de “las salidas”. Mi padre era economista, hace ahora un mes que se ha jubilado, se me daba bastante bien,… pero no tarde en darme cuenta de que de que quería estudiar algo relacionado con la música. ¡Me pasaba el día entero con la guitarra! Me metí a estudiar en El Ateneo (Málaga) pero lo quería compaginar con la Universidad. Lo que pasa es que en cuanto a empecé a componer me empezó a picar el bichillo y ya no tenía ningún interés en seguir yendo a la facultad.

Y de repente te da por la Filosofía…

Como en aquella época te decían que había que estudiar una carrera sí o sí, me metí a estudiar Filosofía, que era una carrera que me interesaba bastante pero tampoco era mi pasión. Me quedé entre tercero y cuarto, pero es que tuve que irme a Madrid cuando me dieron la beca. Y con el tiempo también tuve que abandonar el Conservatorio porque a mí lo que me gustaba era componer y dar conciertos, me empezaron a salir cosillas y tuve que renunciar definitivamente a los estudios.

¿Y cómo fue lo de instalarte en Madrid? Tuviste que dejar atrás tu Málaga natal, la familia, el mar,…

Me fui a Madrid porque estaba ya con la cabeza muy puesta en la música, pero también influyó mucho el tema de que me echara novia (risas). La Tere y yo teníamos una relación a distancia y ya llevaba dos o tres años planteándome el irme a Madrid. Estuve con ella ocho años y hoy sigue siendo una gran amiga. Pero yo en aquel entonces lo que quería era meter la cabeza, pensaba en cómo sería el tocar en el Libertad 8 y esa fue mi principal motivación. También es verdad que la beca lo hacía todo más fácil, tener ese colchoncito de quinientos euros mensuales,… Pero sí que es verdad que me costó, y eso que yo soy bastante descastado (risas). El primer año fue mi duro para mí. Por las mañanas me iba a la Autónoma, al mediodía me puse a dar clases de guitarra en un colegio de curas y luego por las tardes me iba al Conservatorio. Además, los fines de semana me empezaron a salir conciertos, los certámenes de cantautores que eran fuera de Madrid,… ¡no tenía tiempo ni para rascarme!

¿Y cuáles eran los gustos musicales de ese Juan Gómez Canca que empieza a estudiar guitarra clásica con sus dieciocho añitos? Porque mira que me cuesta creer que con esa edad pudieras llevar en el walkman una cinta de Andrés Segovia…

En aquel momento era el único camino, aunque la música clásica siempre me ha gustado. En mi walkman te podías encontrar desde Extremoduro a Silvio Rodríguez o Leo Brouwer, que es un guitarrista cubano impresionista (e impresionante) que me encantaba. Yo es que he sido siempre muy ecléctico (risas). Me parecía una música muy rica y gratificante. También te digo que yo he aprendido mucho más por mi cuenta que en el Conservatorio, intentando sacar canciones de Pedro Guerra, Ismael Serrano, Rosendo o los Beatles. Ahora bien, de los años de Conservatorio destacaría todo lo que aprendía en cuanto a la técnica, la digitación, el concepto armónico, etc.

Cantautor. Esa palabra. Creo que es un concepto que a mucha gente le echa para atrás pero a ti parece que se te ve bastante cómodo con él…

La verdad es que lo de singer-songwriter suena mucho más cool, lo de cantautor aquí se sigue asociando a la posguerra (risas). A mí me gusta el concepto pero sí que entiendo el cliché de que el cantautor suele ser alguien muy rico en lo poético pero que musicalmente aburre a las ovejas. Yo llevo toda la vida luchando contra eso… Para mí, a día de hoy, la canción de autor ha evolucionado muchísimo. Considero que para que alguien sea denominado cantautor tiene que haber, al menos, un compromiso poético, cualquiera que hace canciones no es cantautor. Imagínate que Bustamante hace un tema, yo no creo que sea cantautor. Pero sí considero cantautores a Robe Iniesta o Juan Luis Guerra, aunque estilísticamente no tengan nada que ver. Actualmente te podría hablar de Antílopez, Rozalén o El Niño de la Hipoteca. Los tiempos cambian y nosotros nos vamos adaptando a ellos, por eso en la música actual hay mucho de fusión. Ahora mismo tienes a un golpe de clic toda la música que se está haciendo en todas las partes del mundo, de ahí que nos dé por investigar y mezclar.

Esa fusión de estilos de la que me hablas está muy presente en tus discos. Podemos encontrar desde folk hasta funk pasando por vals, folk, pasodoble,… ¿es algo que surge de forma natural o esté premeditado el dar cabida a esa marabunta de estilos?

Yo hago canciones. Según el momento en el que me pilles hago una canción sobre algo concreto que me ha emocionado, pero tres meses después hago otra que no tiene nada que ver. Luego intento darle un sentido al disco entero pero para mí las canciones son obras completas, son totalmente independientes.

Tienes una larga lista de colaboraciones y la verdad es que son de lo más dispares: Rozalén, Juanito Makandé, Carmen Boza,… ¿Cómo surgieron? ¿Hay alguien con quien te gustaría hacer algo especialmente? 

La mayoría han surgido de forma espontánea en sitios como La Fídula. Otras veces te llaman por teléfono y gente que no te conoce de nada te propone que cantes un tema (risas). Otras veces he sido yo el que ha llamado a ellos. Es el caso de Zenet o El Lichis, a los que no conocía personalmente pero es que tenía dos canciones perfectas para ellos y quería que las cantaran conmigo. En cuanto a gente con la que me gustaría colaborar, pues te diría Jorge Drexler, que me encanta, o Robe Iniesta, de quien soy fanático desde siempre.

Pues ya ha salido el nombre de Robe Iniesta varias veces en esta conversación.

Es que es un tío que me gusta mucho, con una carrera bastante prolífica,… Y creo que es uno de los compositores con más personalidad que hay en España.

Últimamente se está poniendo muy de moda en España que gente de la escena musical se anime a escribir libros. Mikel Izal, Zahara, Santi Balmes, Electric Nana,… ¿Te has planteado en algún momento hacer tú lo mismo?

Me lo han ofrecido, pero no termino de verlo. Yo escribo muchas cosas, a parte de las canciones, sobre todo poesía rimada, pero me da mucho pudor. No me veo sacando un libro de poesías o de relatos, me veo más publicando un anecdotario contando cosas que me han pasado, que son muchas y muy divertidas (risas). Y eso que he visto libros publicados por músicos que me han gustado mucho, como el de Sabina en su momento.

El tema de “Andalucía”, seas de donde seas, te engancha desde la primera escucha. Estoy seguro de que la Junta de Andalucía te ha llamado para que se lo prestes para alguna campaña…

(Risas) Eso me lo ha dicho un montón de gente, pero no. Recuerdo que Pedro Chillón, que es muy amigo mío,  además de un sabio y cantautor genial, siempre me decía que era muy bonito el eslogan de la Junta de Andalucía. Cuando me puse a componer esta canción de amor que habla de un andaluz que lleva muchos años fuera, tuve muy presente esa reflexión en torno al eslogan (“Andalucía te quiere”). Yo le tengo mucho cariño a esta tierra, creo que tiene mucha personalidad. Pero sí, me podían pillar el tema los de la Junta, yo no me negaría (risas).

18 de Noviembre. Escenario Eslava Etiqueta Roja. Imagino que para ti tocar en Madrid es como tocar en casa… Aunque creo que en tu caso ya no se debería hablar de gira, ya que llevas tocando sin parar desde hace muchos meses 

Yo llevo en una gira ininterrumpida desde cinco años (risas). Yo puedo decir que me hice un hombre en Madrid. es una ciudad que me encanta y a la que le tengo un cariño brutal. Ten en cuenta que cuando llegué allí era todavía un niño y Madrid me lo ha dado todo. Para mí tocar allí es como jugar en casa. Es donde más entradas vendo con diferencia, me la he trabajado muy poco a poco. Yo he tocado delante de quince personas delante en el Búho Real y el Libertad 8, para más tarde acabar llenando Galileo, Clamores, Joy Eslava o La Riviera, donde caben unas dos mil personas.

Resumiendo: “Madrid te quiere”.

(Risas) Y yo a ella. Pero tampoco quiero hacer una serie… Aunque sí que lo tengo en mente. Desde que me planteé hacerle una canción a Andalucía hasta que se la hice pasaron muchos, así que con Madrid me pasará igual.