Todos sabíamos que a los angelinos se les iba a exigir estar a la altura después de un debut tan notable con aquel homónimo Allah-Las (Innovative Leisure, 2012). Ese disco rebosaba frescura y nos mostraba a una banda sin complejos que tenía la lección bien aprendida tras haber repasado el legado de bandas como The Zombies, Love o los propios The Byrds.

Este nuevo trabajo no consigue sorprender de la misma manera, pero no nos engañemos, el surf y el pop psicodélico sesentero siguen teniendo en Allah-Las a uno de sus referentes más importante a nivel internacional. Es más, dudo que haya algún grupo que pueda hacerles sombra durante una buena temporada, y es que en este terreno la competencia brilla por su ausencia. Bien por ellos.

Y por nosotros, que disfrutamos como críos con instrumentales como “No werewolf” y brincamos mientras dibujamos un arco iris con nuestros pies al ritmo de “Better tan mine”. Y qué decir de “De vida voz”, una pieza redonda con la que no puedes evitar acordarte de la banda de Arthur Lee, sobre todo en su introducción. “Had it all”, por su parte, es un rompepistas de los que no abundan más allá de 1969, al igual que “Artifact”, que cuenta con unas guitarras de esas que transportan casi sin querer.