Después de haber sido madre, Imelda May ha vuelto a los escenarios con la excusa de presentar su nuevo disco, Tribal. Será por su buen humor, por estar rodeada de su banda y familia delante y detrás del escenario, o por la influencia guerrera de su Irlanda natal, pero la fuerza de su voz y su carácter siguen manteniéndose incorruptibles después de cuatro trabajos y haber viajado con su música por todo el mundo.

Antes de nada, queremos darte la enhorabuena. Parecía complicado que con “Tribal” pudieras mantener el nivel de tus trabajos anteriores, pero parece evidente que lo has conseguido.

Oh, ¡muchas gracias!

¿Con las nuevas canciones has vuelto a ese sonido más purista que predominaba en trabajos como Love Tattoo?

No, no quería volver a nada, quería ir hacia adelante, pero de una forma diferente. Me imagino que es lo que todos queremos cuando escribimos algo nuevo. Produzco mis propios álbumes y sabía lo que quería hacer esta vez con Tribal: usar todo lo que tenía a mi alcance.

Mientras trabajabas en Tribal sucedió algo muy importante, fuiste madre. Supongo que el nacimiento de la pequeña habrá influido en tus nuevas canciones, además de haberte cambiado la vida.

Obviamente, cambia la forma en la que escribo. Antes podía hacerlo siempre, ahora ya no tengo todo el tiempo del mundo, así que “maximizo” el tiempo que tengo, y creo que es casi mejor. Ahora pienso: “Vale está durmiendo, tengo un par de horas”. Desde luego cambia cómo compongo, ella tenía solo cinco meses cuando estaba trabajando en Tribal. No quería cambiar mi sonido, ni mi forma de escribir, ¡sigo queriendo hacer rock! Y claro que estoy loca por mi bebé, más que por otra cosa en el mundo, pero sigo queriendo ser quien soy. Te pierdes muy fácilmente cuando tienes un bebé, así que hay que saber encontrar el equilibrio. Quiero ser una gran madre y un gran modelo para ella igual que lo fue mi madre, una madre fuerte pero cariñosa.

¿Crees que, por el hecho de ser mujer, has tenido que demostrar más que tu marido desde que eres madre?

La vida es diferente para hombres y mujeres en algunas cosas. ¡Por supuesto que tener un hijo es distinto para ellos y para ellas! (risas). Así que creo que también nos afecta de forma desigual. No creo que para la mayoría de los hombres su día a día cambie tanto como el de las mujeres cuando tienen un hijo. Para ellas es difícil volver al trabajo, tienes que tomar una decisión: o te quedas en casa o vuelves a trabajar. ¿Qué haces? ¿Qué es lo mejor para la familia? ¿Qué es lo mejor para el niño? ¿Qué es lo mejor para ti misma?. La mayoría de nosotras tenemos que solucionar todo esto y buscar el equilibrio. Yo estoy muy feliz de poder llevar a mi hija conmigo, me siento muy afortunada. Y sé que es una buena vida para ella, está aprendiendo cosas, escuchando distintos idiomas, y ni si quiera va al colegio todavía.

¿En “Little Pixie” le estás cantando a tu pequeña? Podemos imaginarte junto a su cama cantando esta canción antes de dormir.

Bueno, ¡canto para ella todo el tiempo! He escrito muchísimas nanas para ella, pero sólo son para ella, para que las conserve cuando sea mayor. No quería hacer un disco de nanas (risas). Mi banda y yo estamos de gira y también quiero  divertirme con ellos, hacer rock and roll, echaba de menos estar en la carretera…

Siempre que se habla de tus influencias escuchamos rockabilly, rhythm and blues, jazz,… incluso escuché en una entrevista algo acerca del punk y el post-punk. Pero está claro que el blues también te impulsa y está presente en tu música. No hay más que escuchar “Ghost Of Love” para darse cuenta.

Blues es lo que empecé a cantar cuando tenía 16 años y creo que hago un montón de canciones con base de blues. Desde luego, me abrió el camino para componer muchas canciones durante muchos años. Me encanta este estilo.

¿Sigues pensando que para poder cantar blues te han tenido que romper el corazón antes?

Creo que ayuda. Claro que hay gente que es muy buena cantando independientemente de cómo se encuentren sentimentalmente, pero creo que ayuda. Cuando canto lo hago para mí más que para nadie. Todo el mundo tiene emociones que puede sacar para conectar con las canciones, y yo tengo una norma: tengo que ser capaz de sentir la canción y saber de lo que estoy hablando. Si no conecto con la canción, no la canto. He ido mejorando según he ido creciendo porque he tenido un montón de buenas y malas experiencias en mi vida que me han ayudado a entender todo tipo de emociones. No puedo mentir en una canción, no importa quién la haya escrito, simplemente tengo que conectar con ella.

Como cantante y compositora, y teniendo en cuenta la norma que acabas de contarnos, ¿qué te resulta más difícil, cantar algo que hayas compuesto tú, o que sea de otra persona?

Si lo he vivido o sé de lo que estoy hablando puedo hacer las dos cosas por la conexión emocional que te contaba antes. A veces me es más difícil cantar mis propias canciones porque estoy demasiado expuesta y tampoco puedes dejar que tus emociones afloren demasiado. Cuando yo canto una de las canciones que he escrito sé exactamente dónde la compuse, por qué y qué estaba sintiendo entonces, así que me puede parecer incluso más difícil contenerme. Muy buena pregunta, por cierto.

“It’s Good To Be Alive” es una de las canciones que más está sonando de este último trabajo. ¿Qué es lo que más valoras de la vida? ¿Con qué disfrutas más cuando no estás haciendo música?

Amo a la música, a la música y a mi bebé, ésa es toda mi vida. Hay una cara de la música que tiene un montón de negocio y organización alrededor de las giras, y eso también me gusta. Y componer, por supuesto. Bueno, diría que mi bebé es lo primero y la música lo segundo. Pero también me encanta pasear, paseo mucho con mis perros. También disfruto con la buena comida, el buen vino y la buena compañía.

Te encanta la vida.

Sí, mucho. Me encanta España y su comida. Pasé mi último cumpleaños en Barcelona y estoy deseando volver, ojalá mi familia pueda volar conmigo y pasemos un tiempo allí, es uno de mis países favoritos. Estoy deseando ir otra vez porque la cultura irlandesa y la española son muy parecidas. Demasiados niños, demasiada comida, bebes un poco de más de la cuenta y te vuelves demasiado ruidoso… Me gusta el punto de locura de Irlanda y de España. La familia también es muy importante en los dos sitios y somos gente muy apasionada. Por otra parte, no hay muchas oportunidades para poder escuchar el tipo de música que hago en España, así que la gente que viene a mis shows está especialmente emocionada. En España sólo conozco una radio que pincha mis canciones, así que realmente aprecio a quienes vienen a mis conciertos porque significa que realmente lo viven.

En el videoclip de “It’s Good to be alive?”  te vemos muy feliz compartiendo tu vida con tu esposo Frankenstein. Parece que os lo pasasteis bien grabando, ¿estás cómoda en los rodajes? ¿Tienes la oportunidad de usar tus propias ideas en los vídeos?

Sí, son mis propias ideas. Generalmente, lo hablo con Sylvie, de la discográfica, y me dice: “Vamos, dame tus ideas”. Ella conoce a todos los directores de videoclips, así que contacta siempre con el que mejor puede plasmar esas ideas, y siempre acierta. Pero sí que me divierto, al principio no estaba cómoda porque no era mi mundo, pero cuantos más vídeos hago, mejor me lo paso.

En los últimos años has compartido varias veces escenario con Jeff Beck, ¿qué destacarías de este legendario guitarrista británico? A sus 70 años muestra un excelente estado de forma.

Yo no pienso en Jeff como “Jeff Beck, de setenta años”, eso a él no le gusta. ¡Jeff es un ser sin edad! Es puro rock and roll, creo que los músicos son jóvenes para siempre y no envejecen de la misma forma que el resto de la gente. Llevas una vida diferente, ni siquiera sabes qué día es, no lo necesitas… La mayoría de los músicos no envejecen, son de alguna forma niños para siempre porque cuando haces lo que te gusta cada día es como vivir en un mundo de fantasía. Y no creo que Jeff tenga edad alguna, es uno de los mejores guitarristas del mundo. Tiene ideas geniales todo el rato, está constantemente cambiando lo que hace, inventando, y eso es lo más importante para mí y para Jeff. Que sigue avanzando y creando música nueva y estupenda. Él es muy, muy bueno, puede tocar absolutamente lo que quiera, y eso es algo que no mucha gente puede hacer. La mayoría tienen que serle fieles a un género, pero él puede tocar cualquier cosa, es maravilloso. Siempre que pueda seguir haciendo eso seguirá siendo joven. ¡Y está bueno! ¡Sigue estando bueno! Es un genio, y además sigue siendo guapo.