La ciudad de Madrid nos sigue dando buenas noticias cuando hablamos del nacimiento de nuevas bandas. En esta ocasión nos hemos dejado arrastrar por ese sonido contundente, a medio camino entre el stoner y el blues-rock de corte setentero, que proponen los chicos de Tornado Wilde. Al frente del trío está Pablo Coll, con quien conversamos tras confirmar que está totalmente recuperado tras la grabación del videoclip de “Shall we end”, lo cual es un gran alivio para nosotros.

Las consecuencias de un tornado pueden ser desastrosas. ¿Habéis pensado detenidamente en ello?

(Risas) La verdad es que no, sin embargo no nos importaría llevarnos a algún grupo de modernos por delante, creo que eso apaciguaría nuestra conciencia (hay demasiados). Bueno, ahora en serio, estamos arrancando y está todo preparado, estamos listos para las consecuencias, sean cuales sean.

Tornado Wilde sois lo que se denomina un power trio. ¿En tu caso particular eres más de power o de tríos?

Por el bien y la reputación del grupo, voy a decir que somos más de tríos, aunque no sé si  a Nachete (el más joven de los 3), que es de los 90, le irá más el power. En cualquier caso, creo que la magia surge con la combinación de ambos términos. (Risas)

Ahora en serio. Este formato hace años no era nada habitual, pero cada vez se ven más por nuestro país. Guadalupe Plata, Berri Txarrak, Sexy Zebras,… En vuestro caso, ¿por qué os habéis decantado por ser tres?

Sinceramente, no ha sido algo buscado. Inicialmente éramos dos, Diego y yo (batería, guitarra y voz), pero yo empecé a centrarme más en la voz y nos dimos cuenta de que necesitábamos un apoyo. Al principio pensamos en un bajo, pero de repente apareció Nacho, contra todo pronóstico, y la verdad es que nos encantó el rollo que cogió el grupo desde el primer ensayo con teclado.

A todo grupo que empieza lo habitual es preguntarle por sus influencias. A vosotros parece que os va, por encima de todo, el hard rock setentero, el blues, la psicodelia,… ¿Qué bandas os han inspirado más a la hora de componer?

Has dado el en clavo, esas son nuestras influencias, sobre todo las de Diego y las mías, Nacho es más de los 80 y en determinados temas se aprecian también esos matices. No voy a decir la frase cliché de “nuestras diferencias musicales ayudan a crear nuestro estilo propio” porque no creo en ella, yo diría que más bien nuestra diferencia generacional es la que plasma diferentes formas de entender la música. Diego y yo nacimos a principios de los 80 y Nacho es casi de mitad de los 90, como podrás imaginar hemos vivido momentos muy diferentes (musicalmente hablando).

Si traducimos estas influencias a grupos concretos, tenemos a Black Rebel Motorcycle Club, Black Sabbath, NIN, Bowie, Pearl Jam, Soundgarden, Jack White, Doors, EODM, Foo Fighters, Hendrix, Hellacopters, etc…

¿Y a la hora de vivir la vida? ¿Algún movimiento o guía espiritual que queráis recomendar?

Somos muy de piti y Jack Daniels. Creo que en ese sentido Lemmy Kilmister (Motörhead) sería un buen referente. De hecho, no se me ocurre ninguno mejor.

Volviendo a vuestra música. He de confesar que el videoclip de “Shall we end” me ha hecho sudar (en el buen sentido, si es que existe un buen sentido). Parece que tú tampoco es que lo hayas pasado muy bien con la grabación…

La verdad es que cuando nuestra amiga Tere, que ha sido la persona que estaba detrás de la idea original, nos lo propuso, nos convenció desde el principio. El hecho de que sea un vídeo bastante perturbador y que genere esa ansiedad creo que le da un toque guay. A mí, personalmente, me gusta el cúmulo de sensaciones que genera la comunión entre vídeo y canción. En cuanto a lo de sudar, ya te digo… Lo grabamos en pleno mes de diciembre por las noches, a veces incluso de madrugada. Hay algunas escenas con las que lo pasé realmente mal: mucho frío, lluvia e inexperiencia. Sin embargo, estamos muy contentos con el resultado final, sinceramente ha superado nuestras expectativas.

¿Cómo surgió la idea? Es asfixiante a más no poder…

En septiembre de 2016, cuando empezamos a producir la canción con Álex Abenza, un fiera de Murcia, paralelamente pensamos que debería ir acompañada de un vídeo. Entonces, un día vinieron Tere y unos colegas a vernos al ensayo. Después de unas cuantas cervezas surgió el tema y nos encontramos con un ofrecimiento por parte de Tere. Al mes o así nos vino con la idea y nos pareció bien a todos.

Hace poco estuvisteis tocando en el aniversario del Rock Palace. ¿Cómo fue la experiencia de compartir escenario con Capitán Entresijos, Desguace Beni y Emboscada?

Disfrutamos como enanos, estuvo muy guay porque la gente del Rock Palace es ya como de la familia. Nos tratan súper bien y encima tocamos en casa (ensayamos allí también), por lo que, como te puedes imaginar, fue genial. A nivel musical, he de decir que fue el primer concierto para el que tuvimos que preparar setlist, y es es que sin comerlo ni beberlo tenemos ya canciones casi para 2 LPs. Al disponer de solo 45 minutos, tuvimos que afinar la puntería al máximo.

Para los que no hayan estado aún en un concierto vuestro, ¿qué se os ocurre que les podemos decir para que no se pierdan el próximo?

Yo les diría que no somos un grupo de género, sino más bien un grupo de canciones con marcadas diferencias entre sí. Nos gustan los fuzz, los delays, las afinaciones abiertas, las teclas, lo macarra, lo sutil,… Y tenemos una cierta obsesión por diferenciar mucho unas canciones de otras. Esto, si solo escuchas una canción nuestra, obviamente no lo percibes, pero si escuchas varias, te das cuenta rápido. Creo que esta es la razón por la que deberían de venir a vernos.

¿Objetivos a corto plazo? Supongo que la grabación de un LP estará entre vuestras prioridades…

Si tuviéramos un “lucky strike” iríamos a por el LP. Sin embargo, como somos un grupo DIY, vamos a optar por el formato EP de momento. Si todo va bien, entre finales de primavera y principios de verano tendremos listo nuestro primer EP físico. En cuanto al soporte, aún no sabemos cuál será, pero todo apunta a un 7 pulgadas. Por otro lado, nuestro principal objetivo es tocar, tocar y tocar. Llevamos un tiempo encerrados y ya tenemos bastantes ganas de carretera y conciertos.