El arte es emoción y sentimiento, existen tantas formas de expresarlo que son muchos los que intentan tocar sus diferentes ramas. No es fácil ser bueno en distintas disciplinas artísticas, pero hay quienes lo consiguen, ejemplo de ello es Manuela Vellés, la actriz y cantante con la que charlamos con motivo del lanzamiento de su debut discográfico.

Tú nuevo disco se llama Subo bajo al igual que una de las canciones, seguramente muchos lo entenderán como una metáfora de la vida ¿qué significa para ti?

La verdad es que engloba muchas cosas, no es solo el nombre sino también la temática de las canciones ya que son muy positivas, con mucha luz, nunca hablan de la derrota sino de la superación. Además, creo que subo bajo también es el propio disco, porque tiene canciones más gamberras y divertidas (rumba, reggae, ranchera) y otras más íntimas.

Acerca de la temática de las canciones, como decías hay muchas que tienen un mensaje positivo que llegan después de momentos difíciles (como el single “Amanezco cantando”). ¿Dirías que después de la tormenta viene la calma?

Absolutamente, por mi experiencia sé que hay que confiar. Me está gustando mucho que la gente se identifique con las letras, son cosas que nos pasan a todos y da gusto ver que no eres el único. También tienen mucho que ver con la introspección, con mirarse y darse amor, reírse de la vida… 

Ciertamente es disco muy variado, pero ¿Cómo definirías tu estilo musical?

Me cuesta mucho definirlo, por eso prefiero que la gente escuche y diga. Es cierto que a nivel musical tiene mucho de folk, pero cada canción es diferente, incluso incluye música electrónica, pero con una esencia de voz y guitarra. No sé, mi estilo soy yo.

¿Cuál es tu canción favorita del disco? ¿Qué historia hay detrás?  

Me costó mucho elegir el single, pero me gusta mucho. “Amanezco cantando” habla de un amanecer que soy yo misma metiendo la cabeza en el mundo de la música, también es muy gráfico y refleja un momento vital de felicidad.

Además de positivas prácticamente todas tus canciones son en español, ¿te planteas cantar en otro idioma?

En su momento compuse canciones en inglés, pero me divierte mucho escribir y lo hago mejor en español, mis sentimientos son en español y no le veía el sentido a traducirlo, porque sería algo falso.

¿Cómo has vivido este cambio de disciplina, de actriz a cantante? ¿Te planteas dedicarte exclusivamente a la música?

No creo que tenga que elegir, lo bueno es que lo puedo compaginar. Creo que son la misma cosa, al final yo estoy en un escenario interpretando, lo que he hecho es intentar formarme como cantante para ir creciendo. Aunque entiendo que es otra profesión, respeto mucho a los músicos y, como soy totalmente nueva, voy tranquila.

Bueno, de momento sigues en la interpretación. Dentro de muy poco se estrena tu última película, Alegría, tristeza. ¿Qué nos puedes contar de este proyecto?

La verdad es que esta película me vino perfecta, porque también hablaba de sentimientos. Mi personaje es una psicóloga que tiene que tratar a un bombero que por un trauma se ha quedado sin emociones. La verdad es que fui muy feliz en ese rodaje y se estrena por fin, además, he metido una canción mía que se llama “No me ves” así que muy contenta. 

Volviendo un poco al tema musical, ¿cuándo y cómo se decide uno a sacar un disco? Supongo que no habrá sido fácil.

La idea siempre ha rondado mi cabeza, tenía muchas canciones escritas y cuando hacía conciertos la gente me preguntaba dónde podía escucharlas y, claro, no podían. Al final me decidí por un estudio en Barcelona que se llama La Atlántida, fueron los que me dieron la sensación de entender lo que yo quería hacer, necesitaba que transformaran mi idea en música y no era fácil. Estoy muy contenta con el resultado.

Sabiendo que compones no puedo dejar de preguntarte cómo es el proceso de creación de una canción. Siempre me ha parecido algo mágico…

Normalmente son momentos emocionales en los que exploto y, con la guitarra en mano, me viene una imagen, un pensamiento… Suele ser en un solo día, intento no darle muchas vueltas, es lo primero que me sale.

¿Hacia dónde crees que va el panorama musical español?

Estoy alucinada con la gente que está apareciendo ahora. Me refiero a gente catalana como Rosalía o María Arnal y Marcel Bagés; por eso también me atraía Barcelona para grabar, porque tienen una cosa con la música como muy moderna e interesante. También otros grupos con los que me estoy topando como Sweet Barrio, con los que tocaré pronto en el espacio Corona, o Zahara… Están los artistas de siempre y una nueva hornada que me flipa.

¿Cuáles dirías que son tus influencias musicales?

Es complicado porque escucho cosas muy variadas, pero sobre todo música en español. Por ejemplo, Jorge Drexler o Bebe. También artistas mexicanas como Natalia Lafourcade o Carla Morrison, que son letras delicadas y ritmos latimos. Incluso flamenco, que es algo que he escuchado desde pequeña.

Desde tu experiencia, ¿tienes algún consejo para aquellos que quieran empezar en alguna disciplina artística?

Que se atrevan con todo, lo más importante es hacer caso a lo que te hace feliz y con eso mueves montañas. Si acabas en un trabajo que no te gusta no vas a ser bueno. También confiar y moverse mucho, no ser vago y trabajar. Y ahora aprovechar las redes sociales para mostrar tu trabajo, que es un lujo.

Sabiendo que eres una artista de los pies a la cabeza, ¿te planteas probar alguna otra cosa?. Por ejemplo, ¿te podría dar por la pintura?

La verdad es que me gusta mucho escribir, poesía, por ejemplo. Y la pintura siempre la he tenido cerca porque mis dos padres son arquitectos, pero es una asignatura pendiente.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Es que me llena el alma, cuando actuó o toco en un concierto siento que vivo más intensamente. Soy un poco yonki de las emociones, este trabajo me permite sentir más y eso engancha.

Hace poquito estuviste tocando en la Sala Galileo, ¿te podremos ver pronto en algún otro concierto?

El próximo es en Barcelona en el Espacio Corona, también en Zaragoza el día 20 y más adelante en Sevilla, en Pamplona y en Melilla. En Madrid tengo que esperar un poco para llenar un sitio todavía más grande que Galileo.