El próximo Sábado 13 de Febrero, el carismático Alejandro Díez (también conocido como Álex Cooper) celebra sus 30 años de (impecable) carrera musical en lo que se antoja como una actuación que pasará a los anales de la historia del pop. El escenario de La Riviera será testigo de algo muy especial. Por primera vez en mucho tiempo, veremos a Álex, muy bien escoltado para la ocasión, recuperando el tiempo perdido y rescatando parte del legado de aquella banda leonesa pionera en mil historias. Este cumpleaños total coincide con el lanzamiento de Popcorner 30 Años Viviendo en la Era Pop, el recopilatorio que acaba de lanzar con Warner con lo más granado de su trayectoria. ¿Necesitamos más motivos para irnos a dar un paseo con él?

Año 2000. Alejandro Díez decide lanzarse al vacío con un proyecto en solitario, Cooper. ¿Qué te empujó a volver al estudio y echarte a la carretera?

Después de tres años sin grabar nada, pensé que tenía sentido. Me apeteció hacer algo en una dirección distinta, así que hablé con la gente de Elefant Records. Les presenté una maqueta y, a partir de ahí todo fue muy fácil.

Antes de todo eso estuviste once años al frente de Los Flechazos, la banda más representativa del mod revival español. ¿Cuál es el mejor recuerdo que guardas de aquella época?

Tengo muchos recuerdos distintos, pero el momento más especial coincidió con la grabación en Gales del cuarto LP, En acción. Intentamos hacer un disco muy redondo de una forma muy consciente. Cuando lanzamos el single, “A toda velocidad”, parecía que iba a pasar algo. Era una canción que le encantaba a todo el mundo, sonaba por todas partes,… pero no se tradujo en una mayor proyección para el grupo. En ese sentido fue un estrepitoso fracaso (risas), pero fue mi momento más feliz con el grupo.

Siempre he tenido la sensación de que se os ha valorado mucho más tras la disolución que cuando estabais en activo, algo que, por suerte o por desgracia, ocurre con frecuencia. ¿Fue así?

Yo creo que no se nos ha valorado ni antes ni después. De hecho, igual que existen infinidad de recopilatorios de la época en los que no aparecemos, existen libros en los que se relata el nacimiento de la escena mod española en los que tampoco se habla de nosotros, acaba justo antes de que empezáramos nosotros. Es más, hay otro libro que trata el movimiento mod desde que nos separamos nosotros en adelante (risas). A veces tengo la sensación de ser un poco transparente. En casa tengo el recopilatorio de La Edad de Oro del Pop Español y mi hija de 5 años me pregunta: “Papá, ¿por qué no están Los Flechazos en este disco?”. Y yo no sé decirle por qué nosotros no estamos (risas). Lo cierto es que hemos sobrevivido al paso del tiempo con muchísima dignidad. Yo no me he sentido valorado nunca, pero tampoco me ha importado demasiado. Es el precio que pagas por la libertad. Pero es curioso que cuando alguien se plantea hacer un libro sobre la escena indie nadie se cuestiona hablar de Los Flechazos, que llegamos a tocar en la primera edición del FIB. De todos modos, yo, con lo que me siento realmente identificado, es con el nacimiento del circuito de salas. Lo vivimos junto a Deltonos (ellos fueron los primeros), Sex Museum, Los Enemigos, Doctor Explosión y Cool Jerks. Nosotros lo creamos, no existía antes.

En tus primeras actuaciones como Cooper recuerdo que muchos íbamos, además, con la esperanza de que cayera alguna de Los Flechazos. En cambio, daba la impresión de que querías dejar claro que ahora estabas en otra historia, que lo otro había quedado atrás…

Yo nunca he renunciado a la herencia de Los Flechazos y creo que el tiempo me ha dado la razón. Lo que pasa es que al principio de Cooper yo no quería aprovecharme de eso, yo tenía que demostrar que este nuevo proyecto se sostenía por sí mismo. Creía que fuera una transición natural y creo que la gente ha sido muy respetuosa y lo ha entendido perfectamente. Me he pasado 15 años centrado en Cooper sin tener que recurrir a la etapa anterior y ahora puedo darme el gustazo de tocar todas las de Los Flechazos otra vez (risas).

Personalmente, Fonorama me parece un disco impecable. De hecho, creo que gana con el paso de los años. ¿Es posible que a esas canciones les pusieras un cariño especial?

Durante mucho tiempo no pude escucharlo porque no me gustaba cómo sonaba. Me sorprendió mucho que a la gente le gustara tanto porque para mí fue una gran decepción. A mí me parecía que sonaba fatal, lo que demuestra que no tengo ni idea (risas). Es un disco que me duele y me cuesta, es muy descarnado.

A día de hoy, Cooper, en mi opinión, es uno de las mejores bandas de pop de nuestro país. Nos convenciste de que era posible hacer buen pop, de guitarras y en español, cuando parecía que eso era prácticamente imposible.

Es que estar en terreno de nadie es complicado. No somos lo suficiente mod para los mods, no somos lo suficiente indie para los indies, no somos lo suficientemente power poperos para la gente del power pop,… (risas). Sí que hay bandas en España que hacen buen pop: The Ships, Star Trip, Octubre, Champagne, Airbag… Tenemos una tradición inmensa desde que aquellos dos argentinos (Ariel Rot y Alejo Estivel de Tequila) decidieron que se podía cantar en español.

Vuestra última referencia data de 2014. ¿Para cuándo nuevas canciones? ¿Estás trabajando en ellas?

No (risas). Tengo canciones pero estoy centrado en el recopilatorio ahora. El 2016 voy a estar todo el año celebrando mis 30 años de carrera.

Estamos impacientes por conocer más detalles de lo que se antoja como una gran cita para los nostálgicos de Los Flechazos. ¿Qué banda te va a acompañar el próximo Sábado en La Riviera?

He montado un grupo con Mario y Dani (Cooper), Dani Charras (teclista que ha tocado con Vacazul y otros muchos grupos) y Javi Gómez (batería de The Sweet Vandals, entre otros). También llevamos una sección de metal compuesta por tres músicos. Uno de ellos es Juan Muro, saxofonista de los Hombres G en su época gloriosa. Me hace mucha ilusión porque él mismo fue quien montó el trío de metales que grabó con nosotros en Preparados, listos, ya. Ahora bien, para mí es imposible sustituir a Elena, ella representaba todo lo bueno que tenían Los Flechazos. No quería alguien que “hiciera de Elena”, pero sí quiero que su presencia flote de alguna manera. Para el concierto de La Riviera están invitados tanto ella como Héctor, tocarán una canción cada uno de ellos.

Desde hace un tiempo estás compaginando tu trabajo al frente de Cooper con Ediciones Chelsea, editorial de la cual eres responsable. ¿Cómo te dio por meterte en este negocio tan poco agradecido?

Me gustan mucho los libros, estudié Filología Inglesa y, a raíz de publicar Club 45, que funcionó muy bien, aprendí algo de edición y de distribución. Esto me llevó a plantearme la idea de lanzarme con la editorial. Cuando tuve un accidente de moto y tuve que estar tres meses sin tocar, le estuve dando vueltas a la cabeza y decidí que quería hacer la colección de Mis Documentos. Quería reivindicar a una generación de músicos que no están en primera línea pero sí hacen cosas interesantes y en sintonía con los nuevos tiempos. Me di cuenta de que había un montón de gente en la misma situación que yo. El caso es que la editorial ha crecido y este año se consolida con el lanzamiento del libro de Joaquín Rodríguez de Los Nikis, titulado NPI de Música.

Nos consta que no le propones a cualquiera escribir un libro para tu editorial. ¿Qué requisitos tiene que tener un artista para formar parte de eso que tú mismo denominas “resistencia sonora”?

He elegido músicos que son posteriores a La Movida y que, en la mayoría de los casos, han sabido reinventarse. Son gente que se dedica a la música como acto de fe, como lo hago yo.

Adolfo Díaz (Airbag), Joaquín Rodríguez (Los Nikis), Fernando Pardo (Sex Museum) y Xoel López, entre otros, ya se han animado a coger boli y papel. ¿Nos puedes adelantar algún fichaje reciente para ir ahorrando?

Lo tengo aparcado, ¡este año toca fiesta! (risas). Tengo un proyecto muy chulo entre manos, un libro de fotos de Nacha Pop. Me hace una ilusión tremenda porque soy ultrafan de ellos y hay una fotógrafa que tiene un material inédito precioso. En cuanto tenga un rato, me lanzo de cabeza con él. También quiero reeditar Club 45 y editar la segunda parte, que hace tiempo que estoy trabajando en ella. Y tengo mogollón de proyectos más.

Por cierto, habiendo estando tan implicado en la organización del mítico Purple Weekend leonés, ¿qué se siente ahora al estar tan saturado de festivales de todos los tipos, tamaños y colores por todas partes?

Para mí, la era de los festivales ya ha pasado. Tenían sentido hace 10 o 12 años, ahora hay una saturación absurda, además de un festival itinerante por toda España que siempre es el mismo. Da un poco de susto. La motivación a la hora de ir a un evento de este tipo no es exactamente la música, es más lo que le rodea. Yo toco muy a gusto en ellos, pero no encuentro muchos festivales en los que sienta en casa. La época gloriosa ya ha pasado, ahora están perjudicando a la manera de entender la música en directo. Todos tenemos que hacer un poco de autocrítica. Es cierto que hubo una época en la que si no hubieran existido los festivales de verano, grupos como Cooper no hubiéramos tocado. Ahora no tiene mucho sentido cómo está planteado todo.