Hacemos la maleta y nos subimos al tren con Aitor Cañibano, uno de los hermanos viajeros. Y es que Travellin’ Brothers lanzan su nuevo disco, 13th Avenue South, bajo su propio sello discográfico y grabado en los estudios Alex The Great Recording de la ciudad de Nashville (EEUU). Los calificados como la mejor banda europea en 2015 continúan su camino con su blues de raíz y su toque especial bilbaíno.

¿Contentos con el resultado de este nuevo 13th Avenue South? ¿De dónde viene el nombre?

Pues estamos muy contentos, es el primer disco del que estamos satisfechos los seis miembros del grupo, ha superado las expectativas con creces. La verdad es que llevábamos mucha ilusión tanto por las canciones como por la grabación en Nashville, ha sido inolvidable. Respecto al título, es el nombre de la calle en la que estuvimos alojados durante la grabación. Con ello queríamos reflejar un poco el espíritu de la banda, para nosotros es muy importante lo personal, llevamos quince años juntos, tres somos familia sanguínea, somos como un clan…

Habéis pasado una buena temporada en Estados Unidos, ¿cómo ha sido la experiencia americana? 

¡Ha sido una experiencia realmente buena! La estancia fue estupenda, ya que alquilamos una casa típicamente americana para estar todos juntos conviviendo las veinticuatro horas del día. Hemos recorrido la ciudad en los tiempos libres que hemos tenido, aunque no han sido muchos, y ciertamente respira música por todas partes, era fácil inspirarse.

“Ahora nosotros dominamos el estilo, y no el estilo a nosotros”

Tocáis muchísimos estilos (jazz, blues, góspel, folk…), se podría decir que tenéis uno propio ¿cómo lo definiríais?

En estos 15 años hemos ido labrando nuestro propio estilo, ahora si alguien nos escucha sabe que somos nosotros, eso es un gran halago. También es verdad que ha sido un trabajo duro en la búsqueda de ese estilo propio, siempre hemos intentado darle nuestro toque. Nos gusta decir que somos una banda de blues contemporáneo que bebe de las raíces más profundas de esta música, pero que luego la toca como una banda de Bilbao en el siglo XXI. Mezclamos sin complejos todo tipo de estilos que nacen del blues. Otro de los motivos por el que estamos tan contentos con este disco es porque hemos tocado lo que realmente queríamos tocar, en los anteriores aún estábamos en esa búsqueda. Ahora nosotros dominamos el estilo, y no el estilo a nosotros, estamos en un punto de madurez importante en el que podemos tocar lo que nos apetece.

¿Cómo es trabajar con vuestro propio sello discográfico? ¿Lo preferís a empresas externas?

Sin duda, preferimos este modo. Dimos el paso en el anterior disco, somos una banda autosuficiente y esta era la única pata de la mesa que nos faltaba. Hasta ahora editábamos los discos con una discográfica vasca bastante importante en el mundo del blues y el jazz, con los que nos llevamos muy bien, pero pensábamos que nosotros podíamos hacer algo más con nuestra música si teníamos las riendas. Por ejemplo, si nos apetece sacar un vinilo y regalar un CD pues lo podemos hacer, quizás en la discográfica no por un tema de costes, es normal que piensen en la rentabilidad.

¿Con qué parte del proceso de creación de un disco como  13th Avenue South os quedáis? ¿La composición, la grabación o los conciertos de presentación?

Cualquier banda te diría que el directo, pero nosotros creemos que todo es importante e imprescindible. La composición es un momento indescriptible en el que consigues sacar algo de ti que le gusta a la gente, lo que llena eso no tiene precio. La grabación es mágica porque llevas esa composición a un soporte que se pueda escuchar y el directo es el todo, el redoble mortal. Pero, en definitiva, todos los pasos son necesarios. Somos una banda muy activa porque cada cierto tiempo nos gusta renovar nuestro repertorio, aunque el directo es la razón por la que estamos en esto.

¿Habéis notado la centralización del sector musical? ¿Hay dificultades al producir desde Bilbao?

Bueno, al final dentro de este estilo somos la banda más internacional del país. En cierto modo creo que nos ha beneficiado, porque al no estar en grandes núcleos urbanos siempre hemos mirado hacia fuera. Quizás por eso ahora giramos en la órbita europea y bandas de Madrid y Barcelona no lo hacen, porque ya están en una gran ciudad en la que pueden tocar asiduamente y se acomodan. Nosotros estamos contentos de hacerlo así, es cierto que a nivel de medios de comunicación sí que se nota, hay que ir de vez en cuando a esas ciudades porque si no parece que no existes, pero en el ámbito musical no.

¿Habéis tenido alguna vez la tentación de virar hacia la música comercial?

No, la verdad es que no. Nosotros intentamos hacer la música que nos gusta como si fuera para millones de personas. Sabemos que el blues es un estilo minoritario, pero intentamos hacerla como si fuéramos una banda de rock o pop para el gran público. Eso no quita que un día un tema pueda ser más comercial, tener un estribillo más pegadizo, pero es según nos salga al componer. No buscamos el éxito comercial porque para nosotros el éxito es lo que estamos viviendo ahora: Viajar por todo el mundo haciendo la música que nos gusta, tocar en los mejores festivales europeos, tener amigos que son artistas de primera talla mundial… Es más de lo que hubiésemos imaginado nunca. Si algún día llega ese éxito, digamos monetario, pues sería fantástico, quizás el año que viene el
blues pasa a ser el nuevo reggaetón y lo partimos, pero nosotros no vamos a cambiar.

“Quizás el año que viene el blues pasa a ser el nuevo reggaeton”

Además de a la música cada uno tiene otro trabajo. ¿Es complicado vivir de los escenarios? ¿Cómo se compaginan ambas facetas?

En su día, cuando llegó la hora de dedicarnos exclusivamente a la música todos teníamos la vida estructurada, con trabajos y familia, decidimos que si nos funcionaba bien no íbamos a cambiarlo. Conocemos a gente que se dedica exclusivamente a la música y preferimos nuestra manera de vivir, el hecho de tener otras cosas para llenar la nevera te hace no tener tanta presión, puedes elegir tocar donde y cuando quieres, sin obligarte a tocar de lunes a domingo en la Hamburguesería de José Mari. De todos modos, Travellin’ Brothers es el proyecto que tenemos en exclusiva los seis, intentamos hacerlo de la manera más profesional que podemos y además tenemos otros oficios que nos permiten coger la música con muchísimas ganas porque no es ir a la oficina.

Siempre cantáis en inglés, ¿no os apetece hacer alguna canción en castellano o euskera?

Pues sí, alguna vez nos lo hemos planteado y hemos hecho alguna colaboración, pero tenemos dos razones principales por las que lo hacemos así: Entendemos que el inglés es el idioma propio de la música de raíz americana, en el que hemos escuchado a los grandes; por otra parte, nuestro cantante es francés de nacimiento y no canta muy allá en castellano y euskera, en cambio en inglés lo hace genial. El ser bastante internacionales nos ha venido bien porque es un idioma universal y nuestro público entiende lo que cantamos. Lo sentimos así y así lo hemos cantado.

Después de quince años y ocho discos ¿os planteáis dejar los escenarios o quedan pilas para rato?

Nosotros disfrutamos mucho y mientras sigamos haciéndolo seguiremos tocando. No nos ponemos una fecha de caducidad, aún estamos en crecimiento y es muy ilusionante. Pero si vemos que la cosa va decayendo tampoco nos vamos a agarrar a un escenario, pero si las cosas siguen tan bien como van no nos planteamos dejarlo. Quizás tenemos más ilusión ahora que hace 15 años.

“El blues puede tocarse en el siglo XXI y siendo de Bilbao”

En un principio… ¿imaginabais que ibais a llegar a este punto?

Ni de broma. Por muchos motivos… Para empezar, no tocábamos ni la mitad de lo que tocamos ahora, técnicamente y musicalmente estamos a años luz de donde empezamos, no sabíamos que íbamos a mejorar tanto.

¿Cuál es el disco con el que más habéis disfrutado? ¿Y el concierto?

El disco sin duda es éste, te lo puedo afirmar personalmente y por el resto de mis compañeros. Conciertos muchos, todos son especiales, a cada concierto vamos a darlo todo, no tenemos ninguno idolatrado, pero hay algunos que han marcado nuestra trayectoria, por ejemplo, el del Concurso del European Blues Challenge en el que fuimos nombrados la mejor banda de Europa en el 2015. Tuvo una repercusión muy grande en nuestra banda; luego algunos de los que hemos dado en EEUU, en sitios míticos como el Club de B.B. King, en el Orpheum Theater; también los de la Semana Grande de Bilbao, o incluso el primero, delante de nuestros veinte amigos. Al final son momentos especiales que recuerdas siempre.

En este disco habéis decidido incluir un homenaje a Robert Johnson ¿Por qué a él? ¿Qué significa para vosotros?

Somos seis y los seis venimos de mundos diferentes, siempre hemos sabido conjugar nuestros estilos. Esta canción es una declaración de intenciones de lo que son los Travellin’ Brothers, cogiendo un tema mítico de hace ochenta años de la leyenda más grande del blues y dotarla de unos arreglos marca de la casa. ¿Por qué? Para demostrar que el blues puede tocarse en el siglo XXI y siendo de Bilbao, sin tener nada que ver con recoger algodón o ser esclavos.

¿Se valoran lo suficiente géneros como los que vosotros tocáis?

A ver, decirte ahora que no es justo no va a solucionar nada. El blues ocupa el espacio que le ha tocado en este país, yo creo que es demasiado minoritario. Si la gente lo conociera en profundidad, lo escucharía más. Pero bueno tampoco nos lamentamos, con las cartas que nos han tocado vamos a ir a por todas.

Para los aficionados a este tipo de música, ¿qué locales recomendáis visitar?

Es complicado porque hoy en día los locales están obligados a sobrevivir. Muchos sitios en los que se toca blues en directo a ciertas horas tienen que cambiar el estilo para atraer a más público y llegar a fin de mes. Todo mi respeto y admiración a toda esta gente que trabaja por y para la música, sobre todo este tipo de música, música auténtica.