20 años sobre los escenarios, muchos los consideran “creadores” del indie español, y es que fueron pioneros de un estilo alternativo a nivel nacional. El pasado viernes 6 de julio los ‘granaínos’ presentaron su nuevo disco, 20 años, 21 canciones (Universal, 2018). Ellos son Lori Meyers y hemos charlado con su guitarrista, Alejandro Méndez.

Acerca de este nuevo disco “20 años, 21 canciones”, ¿va a ser un recopilatorio al uso o tenéis alguna sorpresa preparada para vuestros fans?

Desde luego no es un “grandes éxitos”. La idea original fue hacer una selección de canciones hecha por gente externa al grupo. Han sido 21 personas que han escrito su experiencia con nuestros temas. Hay gente del mundo cultural, periodistas, etc. Además, el CD2 tiene extras como canciones inéditas. Digamos que hace un recorrido por nuestra historia, merece mucho la pena.

Se os considera unos de los grupos pioneros en el indie/música alternativa, pero a día de hoy hay muchos grupos que se identifican con este género ¿Es menos alternativa la música alternativa cuando la hacen muchos?

Esta pregunta nos la hacen mucho últimamente. Yo creo que cuando empieza a llegar a mucha gente a algo deja de ser exclusivo para ser más comercial, pero eso no es negativo. En España había una carencia de música alternativa a nivel industrial, tejido de festivales y salas, etc. Antes había muy pocos grupos, estaban Los Planetas y poco más, además todos tocaban en salas muy pequeñas. En es sentido creo que vamos a mejor. Eso hablando de música alternativa, porque el indie ha perdido un poco ya su concepto, porque ese “independiente” venía de hacer las cosas por ti mismo, de ir en contra de las multinacionales centradas en la imagen y la venta de discos. En conclusión, la música no deja de ser alternativa por vender millones de discos.

Me parece muy llamativo y cuidado el diseño de vuestros discos. ¿Participáis activamente en esa otra vertiente artística?

Siempre participamos eligiendo lo que va en pro de la esencia de cada trabajo. Desde los primeros discos siempre hemos usado diseños con mucha ilustración y lo mantenemos. En este nuevo disco el rollo es más retro o comic, incluso un poco “Willy Fogg” porque este disco es un viaje por estos 20 años de música. Vamos, que delegamos, pero estamos al tanto.

Vuestro último disco, En la espiral, comienza y termina con vértigo. ¿Qué queríais decirnos con esto?

Esa sensación de vértigo venía porque en el mundo actual las cosas van tan rápido que no las podemos controlar. Eso es lo que queríamos transmitir, la solución a esa sensación es parar y hacer las cosas más tranquilas, recapacitando. Por eso nosotros estamos haciendo una retrospectiva, parando a ver qué es lo que hemos hecho en estos 20 años. Además, ese mismo disco es menos inmediato y mucho más reflexivo, es la contraposición a los tiempos que vivimos en los que nosotros sentimos ese “vértigo” por ir rápido a todos sitios, sacar un single, tocar media hora en los festivales, etc.

Últimamente habéis estado sobre los escenarios de muchos festivales. ¿Qué opináis de este formato tan de moda? ¿Os gusta o preferís los conciertos en solitario?

Efectivamente, desde hace años estamos muy centrados en los festivales, porque es un signo de los tiempos. Como todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes; para nosotros pesan más las primeras, aunque hay otros que se ven claramente perjudicados. Puede que esto sea una burbuja, pero es así en todos los países. España se ha
actualizado porque antes no estaba en esa liga de festivales digamos “profesionales”, si es una burbuja y explota quedarán los mejores, tanto grupos como público.

Y ¿cómo es pasar de un local de ensayo en Granada a grabar en unos prestigiosos estudios en Los Ángeles? 

Es un cambio importante, pero vas pasito a pasito. De todos modos, lo bueno que tiene Granada es que, aunque es una ciudad pequeña tiene mucha tradición musical, nosotros siempre tuvimos contacto con otros grupos que nos fueron aconsejando. Y así, poco a poco vas creciendo y cuando vas a sitios como L.A. a grabar pues puedes fliparlo mucho y llegar como el típico cateto de Soria a Madrid y sorprenderte hasta con la M-30, pero tienes que centrarte en lo importante. En nuestro caso, grabar con gente humana muy profesional. Aunque no solo allí, puedes encontrar gente así de buena en muchos sitios, más a día de hoy que las fronteras son más difusas.

Bueno, yo lo siento, pero como murciana de padres andaluces te tengo que preguntar por el acento. ¿Os dan mucho la lata con el tema o ya sabe todo el mundo que el “granaíno” es parte del ADN de Lori Meyers?

Que va, nunca tenemos problema, yo me siento súper orgulloso. Lo único que hago cuando voy a medios de comunicación es hablar más lento, porque lo que nos pasa a los andaluces es que hablamos muy rápido, entonces si hablas más lento, aunque te sigas comiendo las eses y abriendo las vocales te entienden igual. Vamos que no hace falta impostar una ese, porque al final va a quedar peor a no ser que vayas al logopeda. Es parte de nuestra forma de ser y tenemos que sentirnos orgullosos.

¿Qué le dirías a esos pequeños grupos que están empezando y quieren dedicarse al mundo de la música?

Lo primero es que crean en lo que hacen, después que curren mucho y que sean perseverantes. Esto último es muy importante, yo conozco grupos de colegas míos en Granada que tienen un talento impresionante, pero a la primera de cambio se dan por vencidos y eso es lo peor que puedes hacer. Si lo piensas nosotros empezamos a tocar en 1998 y sacamos el disco en 2004, seis años solo de maquetas. Ahí pasaron mil cosas y seguimos adelante.

¿El recuerdo más especial de estos 20 años?

Me quedaría con muchos recuerdos. Pero si tuviera que elegir uno, aunque hayamos tocado en festivales con miles de personas, personalmente me quedo con un concierto en la sala “Moby Dick” (200 personas) de Madrid. Tocamos de teloneros de un grupo americano, pero nuestro disco había salido recientemente y fue la primera vez que el público cantaba nuestras letras, aquello fue mágico.