Joy Eslava, 16/03/2016

El artista de Bristol presentó el pasado miércoles su último trabajo, Skilled Mechanics, en la céntrica sala madrileña. Junto con Barcelona, fueron los dos únicos directos programados para su gira española.
Como ya hiciera en su pasada visita a nuestro país, en 2015, Adrian Thaws ofreció a su público una actuación que dejó mucho que desear.

Comienza el show con una intro muy guitarrera que recuerda al “Smells like teen spirit” de Nirvana. Aparece el artista fumando de espaldas al público sin formar parte de la canción. Nos presenta un escenario casi a oscuras y un decorado muy industrial. El público, de lo más expectante y emocionado, ve como “I am not going” se convierte en un tema en el que casi no participa. La tensión aumenta en la sala y el británico, apoyado por su guitarra y batería, sigue como ausente mientras nos deleita con las voces sampleadas.

Tras varios temas como “Hero” y “Dive in”, el público comienza a incomodarse e intentan animar al artista repitiendo frases como “Come on Tricky” o “Give us some fire” que parecen caer en saco roto. Se viven un par de momentos intensos en “Overcome”, pero el tono del concierto no termina de despegar. Y, tras escasos cuarenta minutos de show, se despide del público. Tras bajar la cortina del escenario y encenderse las luces, todo apunta a que estamos presenciando el final del concierto.

El público, atónito, silva muy enérgicamente esperando recibir una segunda parte. Se percibe bastante tensión entre los técnicos y la banda vuelve a salir. Tocan de nuevo “Here my Dear”, otra vez con algunos cambios, y es en ese momento cuando los asistentes se miran unos a otros esperando obtener alguna respuesta. Finaliza el concierto tras una hora escasa de concierto y las caras de descontento empiezan a ser habituales.

Lo que parecía una ocasión de lo más interesante para ver a uno de los referentes del  trip hop en la década de los 90, ha resultado ser un experimento enlatado mucho más próximo a un DJ Set.