Sala Siroco, 18/03/2016

El local madrileño volvió a acoger el pasado jueves 16 de marzo a la banda británica, colgando el cartel de “no hay entradas” una vez más. Con la sala hasta la bandera y un público muy motivado, ofrecieron un enérgico paseo por toda su trayectoria musical desde sus comienzos allá por 1998. Paradójicamente este mismo espacio fue dónde dieron su primer concierto en nuestro país con tan sólo 5 espectadores. Como dato, ese concierto llegó a grabarse y se titula The Wave Pictures – Madrid, según contaba el propio David Tattersall durante el concierto.

Con un ritmo de publicación de, prácticamente, disco por año, The Wave Pictures han estado de gira por nuestro país presentando A Season in Hull, un trabajo de lo más curioso. Se trata de una fórmula que consiste en encerrarse en una habitación con un puñado de amigos para celebrar un cumpleaños y, de paso, aprovechar para hacer una grabación con un sólo micrófono (así, sin arreglos). Una vez más, vuelven a demostrar que hacen lo que les apetece en cada momento.

En directo, hicieron disfrutar a todos los presentes con un espectáculo de los más cercano y divertido, demostrando sus tablas en el escenario. No faltaron los guitarreos afilados de David ni la versatilidad de Jonny Helm al frente la batería, el bajo, el micrófono o lo que le pusieran por delante. La banda, con ese sonido y buen humor que les caracteriza, hizo disfrutar a sus fans españoles bromeando constantemente sobre lo divertido que es nuestro país y el poco dominio del idioma que tienen. Atendieron a las peticiones, hicieron dedicatorias y, tras unas dos horas de concierto sin apenas parar ni un segundo, dejaron al personal más que satisfecho.

Del largo repertorio de canciones que pudieron disfrutar los presentes, podemos destacar “Just Like the Drummer”, “Long Black Cars”, “Better to be loved”, la fantástica “All my Friends”, “Atlanta”, “Sweetheart”, “Stay here & take care of the chickens” o “Coconut Tree”, entre muchas otras. Una noche y una actuación redonda que nos recuerda lo bien que funciona la fórmula que tantos años lleva poniendo en práctica Wymeswold.