Sala El Sol, 08/10/2014

Sam Roberts y sus secuaces nos hicieron disfutar de lo lindo durante el 35 aniversario de la Sala El Sol, haciendo gala de lo que son, una banda en toda regla que desde los primeros acordes pusieron de manifiesto su complicidad.

Su rock progresivo con toques psicodélicos y esas enérgicas guitarras no dejaron indiferente a nadie. El quinteto presentaba su nuevo álbum Lo-Fantasy (Paper Bag, 2014), un título muy apropiado para plasmar sus variadas influencias, que pasan por el blues, el rock y hasta lo electrónico.

El juego del que participan sus pedaleras, efectos y sintetizadores no hacen sino confirmar la complejidad de su propuesta, algo que vienen a confirmar canciones como la clásica “Detroit ’67” o “Let it in”, de aires caribeños. Su castellano más que denete le permitío a Sam Roberts bromear con el público acerca de lo intenso de la noche madrileña, dejando constancia de su especial conexión con nuestro país. Por eso no es de extrañar que nos deleitaran con casi dos horas de show en la que fueron aumentando en intensidad sin dejarnos casi respirar.

Uno de los momentos estelares del concierto llegaría, como era de esperar, con “Brother Down”, en la que prácticamente toda la sala colaboró cantando su estribillo al ritmo de las palmas. Fue una velada de lo más completa en la que ni siquiera faltó el espontáneo de turno. El principio del fin corrió a cargo de una jam muy intensa de 10 minutos que daría paso a los bises. Solo destacar que la banda se mostró muy cercana con los asistentes y siempre es de agradecer que siga habiendo bandas que se dejan la piel en cada actuación, sudando la camiseta y dando lo mejor de ellos mismos.