Hay novelas de todos los estilos y para todos los gustos: novelas que entretienen, que nos llegan al corazón, que nos llenan de felicidad o que nos oprimen y angustian. Pero tanto si escogemos una novela como si nos la recomiendan, esperamos como mínimo que no nos deje indiferentes.

Mariana Leky, natural de Colonia, tras varias novelas y relatos cortos premiados en su país, trae ante nosotros su última y afamada novela. La historia narra la vida que acontece en un pequeño pueblo de Alemania, donde suceden todo tipo de curiosidades poco menos que mágicas. La más temida es que cada vez que Selma sueña con un okapi, alguien cercano muere.

Así es como comienza esta historia, con el sueño de Selma y con cómo a raíz de eso la vida de los personajes se va adaptando y desarrollando. La autora, a través de la joven Luise, nos llevará a formar parte de ese pequeño mundo. Recorremos sus calles y, una página tras otra, nos adentraremos en sus casas y sus corazones.

Durante la lectura, nos invade una sensación de autenticidad y sencillez, y es que la principal narradora, Luise, nos cuenta la historia como si fuera nuestra mejor amiga de la infancia, con total confianza y tranquilidad. Sin embargo, bajo esa apariencia de sencillez, encontramos un enorme sentido; sentido sobre la vida, sobre las pequeñas cosas y también sobre las más grandes. Sobre la amistad, la lealtad, la aceptación, la unión, el crecimiento físico y personal, y, sobre todo, el amor. Amor como sentido de vida, y conexión con lo que nos rodea.

Mariana utiliza el realismo mágico para tejernos esta historia en la que a menudo nos sorprendemos leyendo un suceso tan cotidiano que parece que carece de la importancia para estar siendo narrado. Es entonces cuando advertimos que la autora ha puesto ante nosotros una importante lección. Y esa es sin duda la verdadera magia del libro, la forma en que Mariana, a través de los ojos de Luise, nos lleva de la mano hacia la comprensión de qué
deberíamos valorar en la vida.

Cada personaje de los que aparece es especial y preciado dentro de la comunidad. Todos tienen sus excentricidades, pero hasta los más ariscos son cuidados y queridos. Sus vidas transcurren en un microcosmos donde ocurre poco y, por ello, todo lo que sucede se siente como un mundo.

En definitiva, éste es un libro bonito, pero también intenso y detallista, que ahonda en lo cotidiano de la vida para sorprendernos con la profundidad de lo sencillo.