Lejos quedan ya aquellas ediciones del Azkena Rock Festival en las que tocaba lidiar con el frío y la lluvia, algo que afectaba en mayor o menor medida tanto a los artistas como a los asistentes. Ahora las altas temperaturas y el sol se han convertido en parte del decorado que cada año concentra en las campas de Mendizabala a decenas de miles de aficionados al rock venidos de todas partes del mundo. Este año volvemos a hablar de cifras de récord: más de 36.000 asistentes en total y un 12% de visitantes extranjeros.

Lo que no ha cambiado un ápice desde hace la friolera de 18 años es todo eso que hace único a este festival que este año cumplía la mayoría de edad. Me refiero a un cartel potente que se nutre de algunas de las bandas más aclamadas dentro de la escena rockera internacional y un ambiente inigualable que invita a repetir año tras año. Aunque, todo hay que decirlo, en esta ocasión sí me atrevería a decir que la balanza no estuvo del todo equilibrada en cuanto a nombres durante las dos jornadas. Y es que buena parte del arsenal se concentró en la jornada del sábado, lo que conllevó que se solaparan actuaciones de alto octanaje, como las de Meat Puppets / Tesla o las de Deadland Ritual / Lucero.

El viernes tuvo un claro protagonista, The Stray Cats. Había muchas esperanzas puestas en la que sería la primera actuación de una gira que llevará a Brian Setzer, Slim Jim Phantom y Lee Rocker por Europa y América para celebrar el 40 aniversario de los reyes del rockabilly, y la verdad es que dejaron el listón muy alto. Había muchas ganas de verles y no cabe duda de que convencieron al respetable gracias a un setlist muy completo (no faltaron “Rock this town”, “Stray cat strut” o “Runaway boys”) y una profesionalidad absoluta.

Del resto, destacar que, poco antes, Geezer Butler y sus Deadland Ritual (con miembros de Guns N Roses, Billy Idol y Apocalyptica) habían conseguido alegrar la tarde a los nostálgicos de Black Sabbath tirando de infalibles como “War Pigs” o “Symptom of the universe”. Y que la de Surfbort tenía todas las papeletas de convertirse en la actuación más gamberra e irreverente de esta edición del ARF gracias a una Dani Miller en estado de gracia. Por el contrario, creo que de Blackberry Smoke se esperaba mucho más, no llegaron a encandilarnos con ese particular southern rock que tan bien funciona en disco pero que quedó algo desdibujado en directo. Sorprende que el momento de máxima comunión con el público llegase con su versión del “Come together” de The Beatles.

El sábado tocaba comer fuerte, y pocas ciudades como Vitoria-Gasteiz para entregarse al noble arte del condumio. Así que, una vez cargadas las baterías, había que plantarle cara al sol y armarse de valor para enfrentarse a una jornada que tendría, en mi humilde opinión, a Wilco y Morgan como grandes triunfadores.

Los primeros ofrecieron un show brillante en el que los de Jeff Tweddy volvieron a convencer con los mismos argumentos que usaron 14 años atrás. Y es que Wilco nunca fallan, independientemente de si el concierto se celebra en un teatro, una sala o un festival al iré libre como el que nos ocupa. Los de Chicago son capaces de facturar joyas de la talla de “Jesus, etc.”, “Heavy metal drummer” o “Handshake drugs” con una elegancia que te consigue atrapar aunque en ese momento tu estómago no pare de recordarte que es la hora de cenar. Pues démosle rock, americana, folk, pop y todo arreglado.

Otra de las actuaciones de la segunda jornada (y del festival) fue la de los madrileños Morgan, que, no contentos con haberse convertido en ídolos de la escena indie en la capital y haber arrasado en varias entregas de premios del sector, se presentan en un festival de rock con mayúsculas y también se llevan la ovación del público. Sonaron impecables de principio a fin y la voz de Carolina de Juan (Nina) acaparó todo el protagonismo durante una hora de actuación en la que sonaron temas como “Sargento de hierro”.

También destacaría en el tercer escenario los shows diurnos de Garbayo, que a base de power pop guitarrero lo dio todo una vez más, y Meat Puppets, cuya propuesta invitaba a sentarse descalzo en un verde para contonearse al ritmo de himnos de la talla de “Lake of fire”. Una pena que Corrosion of Conformity no pudieran celebrar el 25 aniversario de Deliverance como se merece. A los de Pepper Keenan el sonido sí les jugó una mala pasada. Faltó potencia y eso en su directo como el de COC no puede pasar. La buena noticia es que, horas más tarde, el compañero de batallas de Phil Anselmo en Down pudo desquitarse haciendo un poco el cafre con su buen amigo.

Lo que hicieron Philip H. Anselmo & The Illegals da para una crónica aparte. No recuerdo un cierre tan memorable como el que bordó anoche el incansable líder de los míticos Pantera acompañado de una banda que supo estar a la altura de un setlist que venía a rescatar durante una hora algunos de los clásicos de la banda tejana de power metal. Especialmente memorables “This love”, “I’m broken”, “Walk” o “Fuckin’ hostile”.

Y así, con el bueno de Phil Anselmo repartiendo botellines de agua entre el personal y con “Killer Queen” sonando a todo trapo en el segundo escenario, nos despedíamos un año más del Azkena. Con cara de satisfacción por lo vivido durante estos dos días en Vitoria-Gasteiz y por saber que el año que viene habrá más y mejor. De momento, ya sabemos que será los días 19 y 20 de junio de 2020 y que están confirmados Social Distortion y Fu Manchu, dos grandes bandas de esas que siempre figuran en las quinielas cada año. Eso y que hubo 3.000 afortunados que pudieron hacerse con el abono por un precio inferior al que hoy figura en la web oficial del festival y que irá in crescendo conforme se acerque la fecha.