Desde el pasado jueves hasta el domingo ha tenido lugar el Gijón Sound. Teniendo a la ciudad como eje vertebrador de la propuesta, todo el que se haya acercado a la misma habrá tenido la oportunidad de disfrutar de las diferentes actividades (teatro, charlas, documentales y, por supuesto, música).

La programación musical comenzó el viernes 5 con una puntualidad británica, a las 21:00h, de la mano del holandés Jacco Gardner en la Sala Acapulco (Casino Gijón). Con un set en el medio de la sala, con unas bombillas en forma de vela que no iluminaban casi nada y con una clara inspiración hippie en la puesta en escena, Jacco apareció casi sin que nos diéramos cuenta y así comenzó uno de los conciertos más delicados y bellos a los que he asistido nunca.

El público estaba sentado en semicírculo alrededor del set, algunos sobre las alfombras que habían puesto para la ocasión y otros en los puffs de la sala. Durante los primeros temas prácticamente estábamos a oscuras, solo un pequeño foco les iluminaba y creaba una sensación de liturgia con todo el público en silencio escuchando los primeros temas del disco Somnium, el mismo que venía a presentar.

Poco a poco se fue animando la cosa con “Past Navigator” y “Levania”, con las que nuestras cabezas y pies salían del aletargamiento, y llegaban temas más animados que incitaban al baile, aunque creo que nadie se animó para no romper la magia. Las luces también pasaban del rojo al verde con la misma alegría que las notas por nuestros oídos.

Tras estos breves momentos de alegría, y casi jolgorio, volvimos a una estepa sonora y sensorial con “Eclipse”,  esos ecos de aire y de soledad que evocan paisajes marcianos en donde todo es desconocido e inquietante. Para volver poco a poco a terrenos más conocidos y amigables gracias a “Utopos” y “Rain”.

Tras prácticamente una hora de show, Jacco Gardner terminó de presentarnos su último disco, pudimos aplaudirle e igual de silencioso que entró se marchó, dejándonos con un poso dulce y agradable en nuestras cabezas.

Después de la dulzura y quietud del de Hoorn le tocó el turno a las arrolladoras The Mani-las. La banda de reciente creación formada por las curtidas Mariana Pérez, Olaia Bloom y Maika Makovski entró pisando fuerte y con la intención de poner patas arriba la sala. Y creo que lo consiguieron con temas como “He’s got the power” original de The Exciters. La actitud fresca, y en ocasiones irreverente, de las tres hicieron que su concierto marcase el ritmo de lo que quedaba por venir dentro de la primera jornada del Gijón Sound.

Los siguientes en aparecer en escena fueron los gijoneses SuperSiders, que comenzaron su concierto con una sala Swami Ballroom en proceso de llenado. Aunque es cierto que en ningún momento se llenó, hay que destacar que la gente que estaba allí estaba para verlos y disfrutar de su gran directo. Sus influencias sixties y el omnipresente ritmo garagero hace que se te muevan los pies y el resto del cuerpo a un ritmo tan frenético y tan desquiciado como lo ojos de lunático que pone Raúl (voz) o los saltos de Iván (teclados), que no sé como era capaz de seguir tocando en canciones como “Social end product” o “Moscas”.

La noche no decayó nada, ya que a continuación se subieron al pequeño escenario de la sala Los Vinagres. Estos canarios llevan su verbena hasta límites insospechados gracias a unas letras descaradas y divertidas que hacen que bailes, saltes y sudes con ellos. El público básicamente joven se sabía tanto sus temas clásicos como “Morena” o nuevos como “Verbenita” o “Chibichanga”, con conga incluida. Aquello era una fiesta.

La segunda jornada del festival comenzó con una sala Acapulco un poco fría. Puede ser porque afuera diluviaba o por que eran las 20:00h de la tarde, pero pronto cambiarían las tornas. King Salami and The Cumberland Three fue uno de los conciertos de la noche, y es que las tablas sobre el escenario de Jimmy Pantzavolta (a.k.a. King Salami), con su característico turbante blanco, sus ojos de loco y su tremenda voz grave hacen que te metas en el concierto tras el primer acorde. Tampoco podemos olvidarnos de sus acompañantes The Cumberland Three, que con su actitud punk crean una mezcla loca, salvaje y llena de adrenalina y diversión, dando como resultado una comunión entre espectadores y banda de lo más fructífera.

Después de la experiencia de ver a King Salami and The Cumberland Three cambiamos el frenesí de los británicos por la increíble voz de Nina y su proyecto Morgan. Con todas las entradas vendidas, en la carpa de la Plaza Mayor de Gijón no entraba ni un alfiler. Fuera seguía lloviendo y dentro, con una puntualidad máxima, comenzaba el concierto al son de “Planet Earth”, que sonaba limpia y potente. A lo largo de casi una hora y cuarenta, Morgan fueron presentando canciones tanto de su primer álbum, North, con toques más soul, como de su aclamado segundo disco, Air, con temas tan bailados como “Oh Oh” o el funky “Another Road (Gettin’ Ready), que llevaron a la audiencia al borde del éxtasis.

Y para finalizar los conciertos de la Plaza Mayor, el gran Guille Milkyway con su Casa Azul a cuestas. Venían a presentar su último disco, La Gran Esfera, pero como viene siendo habitual en sus últimos conciertos no solo se quedaron ahí, sino que revisaron sus grandes éxitos para hacer disfrutar a sus incondicionales. Fue un concierto lleno de himnos y, aunque es cierto que los nuevos temas no son coreados como los clásicos, allí todo el mundo cantaba lo que podía.

Sobre las 23:00h y tras montar las pantallas necesarias para la puesta en escena de la banda, comenzó el concierto de la mano de “El momento” y “El final del amor eterno”, dos de los temas de su último disco, para a continuación tocar los que ya son unos clásicos de su aclamado disco La Revolución Sexual, “No más Myolastán”,
“Chicos malos” o “El momento más feliz”, en donde por necesidades de la realidad suele cambiar la letra.

A lo largo de todo el concierto fueron alternando temas nuevos como “Podría ser peor” o “Ataraxia” con clásicos como “Superguay” o “Como un fan”, con Guille al piano acompañado de un aire de resentimiento mucho más marcado que en la versión pop del disco Tan simple como el amor. Personalmente, creo que uno de los momentos de la noche fue cuando tocó “Esta noche solo cantan para mí”, clarísimo homenaje al desaparecido programa Flor de pasión de Juan de Pablos. Como colofón final tocaron “Gran Esfera” y “La Revolución Sexual”. No hubo bises, ya eran las 00:00h y como en el caso de la Cenicienta, tocaba salir del baile, en este caso de la carpa.

El último día, el domingo 7 de abril, tuvo lugar el festival Festinfante, dedicado al público más joven. Había una gran mezcla de edades entre aquellos que siguieron de cerca el espectáculo de Festykids. De forma muy didáctica y entretenida, la maestra de ceremonias presentaba a los músicos, seres de otro planeta que se conocían muy bien la historia del rock and roll de la tierra, ya que entre otras joyas se tocaron “Johnny B. Goode” de Chuck Berry, “Get back” de The Beatles, “Blitzkrieg Bop” de Ramones o “Highway to Hell” de AC/DC. Destacar que a la vez que los niños bailaban les enseñaban en qué consiste la actitud vital ante el rock y a distinguir los diferentes instrumentos de una banda.

Y para cerrar el Gijón Sound 2019 en la carpa de la Plaza Mayor, qué mejor que una banda local. En esta ocasión fueron Las Eléctricas, grupo formado por siete adolescentes, en su mayoría chicas (a excepción del batería). Con canciones propias tanto en inglés (“Girls & Boys”), como en español (“No me iré a dormir”), e incluso asturiano “Soi un perezosu”, con un marcado acento pop, la banda fue encandilando a los allí presentes. Es cierto que no había tanta gente como en el de Festykids, pero ya comenzaba a ser un poco tarde para los menores de 10 años.

Aún así, aparte de los adultos que estábamos allí maravillándonos con sus dotes multi instrumentistas, como cantantes y compositoras, también había un pequeño grupo de fans de su misma edad que estaban en primera fila sin perderse detalle. Tras el final del concierto, salimos de la carpa con nuestros paraguas en mano para mezclarnos con los viandantes y esperar con ansia a que llegue una nueva edición del Gijón Sound.