Tras celebrar su cuarta edición con un enorme éxito de convocatoria, el festival Gasteiz Calling se convierte en uno de los grandes referentes del punkrock y el hardcore dentro y fuera de nuestro país. En torno a 10.000 personas se han acercado los días 9 y 10 de noviembre al Iradier Arena para disfrutar de un cartel que ha reunido a algunos de los grupos más representativos de estos géneros en los 80 y 90.

Si hasta ahora la ciudad de Vitoria-Gasteiz podía (y debía) sacar pecho por acoger el festival de rock más importante de España, ahora tiene un nuevo motivo para hacerlo con este festival al que le auguramos un futuro más que prometedor. Y esto es así por varios motivos.

Lo primero que hay que destacar de Gasteiz Calling 2018 es el altísimo nivel de gran parte de las propuestas que se distribuyeron a lo largo de las dos jornadas. Y es que, además de haber contado con artistas de renombre como NOFX, Propagandhi, Refused o Suicidal Tendencies, es de agradecer el haber podido disfrutar de directos tan potentes como los de Nations On Fire, Cockney Rejects o Street Dogs, por citar algunos de ellos.

Otro aspecto que también merece la pena señalar tiene que ver con la organización en sí del evento, sobre todo si tenemos en cuenta que el Iradier Arena estaba lleno hasta la bandera tanto viernes como sábado. Con una precisión suiza, los conciertos empezaban y terminaban cuando tenían que hacerlo y, en casi la totalidad de los mismos, el sonido fue sobresaliente (siendo siempre conscientes de que estamos hablando de una plaza de toros). Además, la seguridad en todo momento tomó las medidas oportunas para que aquello no se desmadrara, y eso siempre habla a favor de los organizadores.

Centrándonos en lo puramente musical, me gustaría rescatar varias de las actuaciones de esta reciente edición del festival gasteiztarra al que también hay que premiar por su apuesta local (Soziedad Alkohólika, Segismundo Toxicómano, Rat-zinger, XXL y Adrenalized).

Sobre los californianos NOFX había puestas muchas expectativas y la verdad es los de Fat Mike cumplieron con creces. Tan parlanchines y provocadores como de costumbre, tiraron de clásicos y el público lo agradeció. Especialmente cuando sonaron, y atronaron, “The Moron Brothers”, “Stickin’ in my eye”, “The Brews”, “Leave it alone”, “Bob” o una épica “Don’t call me white”, con la que se despidieron entre aplausos.

Refused son, sin duda alguna, otros de los grandes triunfadores de esta edición. Y eso que no lo tuvieron fácil para captar la atención de los parroquianos, que aún andaban demasiado revueltos con el notable show de los británicos Cockney Rejects con un Stinky Turner en estado de gracia. Los suecos tardaron en entrar en calor, en parte porque el sonido no terminaba de hacerles justicia en esos primeros compases, pero cuando finalmente lo hicieron todo fue en la dirección correcta. Y ahí fue cuando brillaron con canciones como “Rather be dead”, y, cómo no, con ese himno generacional llamado “New Noise” (guiño al “Raining blood” de Slayer incluido).

Y si tuviera que quedarme con un tercer candidato al podio, creo que Propagandhi serían totalmente merecedores del galardón por su profesionalidad y por saber meterse al público en el bolsillo con un set que fue de menos a más y que terminó poniendo aquello pasa arriba con pildorazos punkrock de la talla de “Mother superior” o “Less talk, more rock”. Pletórica, por cierto, la guitarrista Sulynn, reciente incorporación de la banda canadiense.

Esto no quiere decir que no hubiera más conciertos memorables en este Gasteiz Calling, claro que los hubo. Seguro que los seguidores de Cockney Rejects, Dag Nasty, Street Dogs o los impecables (e implacables) Agnostic Front, que partían a priori de una posición menos ventajosa que los citados más arriba, saben a lo que me estoy refiriendo. Y también pasó justo lo contrario, grupos que lo tenían todo a su favor para haber salido por la puerta grande, nunca mejor dicho, e inexplicablemente no lo hicieron. Es el caso de Soziedad Alkohólika, que jugando en casa y con un repertorio que ya quisieran muchos, no consiguieron pasar el aprobado. Su propuesta, en esta ocasión más cercana al metal que a la que exige un festival de estas características, no terminó de convencer a pesar de rescatar clásicos de la talla de “S.H.A.K.T.A.L.E”, “Cienzia asesina”, “Estado enfermo”, “Ratas” o “Palomas y buitres”.

En resumen, ha sido una edición a la que no se le puede poner un pero. Ahora queda por ver si en la quinta edición del festival vitoriano todo sigue como hasta ahora o se atreven con alguna sorpresa, ya que parece que el Iradier Arena se les empieza a queda pequeño. ¿O será que dos días son pocos para saciar la sed de punkrock de tanto aficionado? El tiempo dirá.