Fun House, 31/01/2015

El blues-rock musculoso de estos discípulos de ZZ Top no obtuvo el poder convocatoria que merece, pero eso no evitó que los allí presentes disfrutaran de lo lindo con un set list muy similar al que encontramos en Burned Alive, un disco doble en directo que grabaron en la Sala Son de Cangas (Pontevedra).

El power trío se ha visto recientemente reforzado con la incorporación de Isaac Campos (ex Sugar Mountain) en los teclados y, a juzgar por vivido en esta céntrica sala madrileña que cada vez está programando conciertos más interesantes, pareciera que el de O Porriño llevara toda la vida tocando con ellos. Sonaron muy sólidos y no permitieron que el show perdiera un ápice de intensidad en ningún momento de la velada, a pesar de que aquello parecía más una reunión de amigos que otra cosa. Lo bueno es que eso le permitió al barbudo Pepe Ferrández estar en como en casa, de ahí que se bajara en más de una ocasión a compartir sus solos de guitarra con los allí presentes.

Abrieron fuego con “Crashing down” y para cuando empezó a sonar “The place I call home” ya habíamos entrado en calor de sobra, solo queríamos que esto no se acabara nunca. “Every father’s son” fue un regalo para nuestros oídos, solo echamos de menos que se hubiera dejado caer por allí Rubén Suárez (High Sierras) con su mandolina. Y mención aparte merecen “13th” y “A life, a lie”, que tienen una fuerza descomunal.

Ahora les toca apartarse de los escenarios por un tiempo para centrarse en su nuevo trabajo, que esperamos que pueda ver la luz en los próximos meses. A ver con qué nos sorprenden esta vez.