El ciclo 1906 es sin duda a estas alturas una de las propuestas más ambiciosos a nivel musical de todo el país, siempre con apuestas muy arriesgadas pero de una calidad indiscutible. Además de Knower el Ciclo 1906 traerá a Madrid conciertos tan destacables como los de Gigi McFarlane (13 de abril) o Childrens of the Light (19 de abril),  entre otros.

Efectivamente, tal y como esperaba por lo poquito que conocía de Knower, después de verlos me cuesta más clasificar su propuesta dentro de un género musical concreto. Una suerte de jazz electrónico, drum and bass, trazas de trip hop, electro funk,… En conclusión, música para no parar de bailar.

El dúo formado por Louis Cole y Genevive Artadi en 2009 se ha convertido para esta gira en un quinteto. A los teclados estuvieron Dennis Hamm y Jacob Mann, al bajo Sam Wilkes. Temas como “Hanging on” de su disco Life o “Around”, de su segundo disco Think Thoughts resultan fáciles de escuchar para el espectador, con melodías que llevan a otra época, con esa voz de Genevieve recordando por momentos al mismísimo Michael Jackson.

Tras la ejecución de un tema melódico, la caja de sorpresas deparó temas más duros y cachondos como “The Goverment Knows” o “Butts Tits Money”, un auténtico rompepistas. A los amantes del virtuosismo instrumental al más puro estilo Snarky Puppy les encantará esta banda de salvajes, no en vano han grabado con ellos en su disco Family Dinner vol 2, en el que Louis Cole es de hecho coautor del tema “I remember” (2015).

A los amantes del drum and bass les encantará esta propuesta que coquetea por momentos con géneros más propios de una banda de rock duro como el hardcore o stoner rock, además sin guitarras. A los que simplemente les guste la música, terminarán profundizando un poco más después de escucharlos.

El show resulta fresco, Louis es un auténtico frontman. Vestido tan sólo con unos pantalones de leopardo y una cadena de metal gigante en el cuello es capaz de comerse el escenario. Y es que he visto teclados imitando voces, pero nunca había visto a un batería imitando con su voz a un sintetizador. Rompió uno de los teclados midi que llevaba y se lo regaló a un tipo en primera fila. Sacó otro exactamente igual de la parte de atrás, no debía ser la primera vez que le pasaba.

Genevieve no paraba de saltar y bailar por todo el escenario. Tras una hora escasa de concierto se despidieron, la gente pidió más y nos regalaron su hit más representativo, “Overtime”, una joya del funk moderno que cautiva a los oídos mas duros y que hace imposible parar de bailar. Se van y el público, enloquecido, pide otra más. Louis sale solo y dice que no tienen más, así que se inventa en 30 segundos un temazo con un teclado midi y su voz.

Quizá una hora de concierto pueda parecer poco, pero más tiempo puede resultar peligroso para las articulaciones. Una gratísima sorpresa encontrarse esta banda en un sitio como el Café Berlín, que además mantuvo durante el concierto un sonido impecable.