La Riviera, 13/02/2016

Estábamos avisados desde hacía meses de que lo que nos íbamos a encontrar en esta emotiva cita iba a ser realmente mágico. El que fuera líder de Los Flechazos y ahora al frente de Cooper, que demostró estar en plena forma, nos tenía preparada una fiesta de cumpleaños de esas que no se olvidan jamás. Antes de caer la noche, el atrezzo ya dejaba claro de qué iba todo aquello. Se veían por todas partes parkas de las que pesan, chaquetas Harrington de todos los colores, dianas de la RAF, parches de la Union Jack, polos Fred Perry por doquier, camisas Ben Sherman, botines, flequillos, modettes que optaron por dedicar la sobremesa a ponerse monas para la gran cita, Lambrettas y Vespas aparcadas en los alrededores,… Pero lo importante, y el motivo por el que estábamos allí, era la música. Y, por eso, ni la lluvia nos pudo detener.

El setlist consistió básicamente en exprimir al máximo Popcorner, su recién estrenado recopilatorio, junto a alguna sorpresa que tocó especialmente la patata a los seguidores de su primera etapa. Álex y la banda que le acompañaba para la ocasión pusieron aquello patas arriba, como era de esperar, con “La reina del muelle”, “La chica de Mel”, “Rabia”, “Quiero regresar, “Suzette”, “Luces rojas” y “Lo conseguí”, pero la locura se desató con el inesperado “No sabes bailar”. Parecía que aquello se iba a venir abajo con el insuperable cover del “Nobody but me” de los Human Beinz, un rompepistas en toda regla.

Para despedirse, optó por volver a tocar “A toda velocidad” y “En el club”, una opción que podría no ser la más acertada en la mayoría de los casos pero aquí había que hacer una excepción. Era su cumple y tenía licencia para todo. Es más, si al final hubieran tocado todo el repertorio de nuevo, nadie se hubiera quejado. Nadie quería que la velada tocase a su fin, se estaba muy bien allí dentro.

Por supuesto, Elena Iglesias y Héctor, miembros de la formación original de los siempre infravalorados Flechazos, también fueron responsables de que el factor nostalgia estuviera flotando por allí con sus apariciones estelares. Y ya que estamos, chapó también a la sala. Da gusto sentirse tan a gusto en un local que había colgado el cartel de “sold out” hacía ya tiempo. ¡Así se celebra un cumpleaños! ¡Y que cumplas muchos más, Álex!