Lo ha vuelto a hacer. Bueno, a decir verdad, el californiano no había hecho un disco tan perfecto como el que nos ocupa hasta la fecha, pero sí había dado buenos avisos hace bien poquito con Slaughterhouse (In The Red, 2012), con la Ty Segall Band, y Fuzz (In The Red, 2013), el debut de ese nuevo y prometedor proyecto homónimo.

El garaje-rock asilvestrado de los discos anteriormente citados ha dejado paso a composiciones más accesibles pero igualmente fascinantes. Podemos decir que Manipulator es a Ty Segall lo que fue MCII para Mikal Cronin, una obra majestuosa que de haber sido firmada por uno de los niños mimados de la prensa especializada, a estas alturas sería disco de oro.

Resaltar la frescura e inmediatez de canciones como “Feel”, “Susie thumb” o “It’s over” dentro de un disco sobresaliente es quedarse demasiado corto. Decir que “The crawler” te pone los pelos de punta y te obliga a brincar cual poseído, tampoco es decir demasiado.  Y podemos seguir así con las 17 canciones que componen esta maravillosa obra lo-f que coquetea con la psicodelia, el punk, el noise y, ¿por qué no?, el rock alternativo más cercano a Beck o Eels.

El joven Ty Segall, además, no tiene ningún reparo a la hora de desenchufar la pedalera y agarrar la acústica. Ya lo demostró en Sleeper (Drag City, 2013) y ahora lo vuelve a dejar claro con canciones como “The clock” o “Don’t you want to know?”, donde pierde en agresividad pero gana en melodía y consigue ritmos de lo más creativos.