Cuando Jesús me comentó que habían entrevistado a The Handsome Family para el número 1 de la revista y me proponía escribir algo sobre la cabecera de True Detective, la verdad es que no lo dudé. Tal vez, si me hubiese ofrecido otra, me lo hubiese pensado más, pero es que la intro de esta maravillosa serie me llamó la atención desde el primer momento. Y decir esto no es decir cualquier cosa, ya que hay unas pocas cabeceras antológicas y redondas.

Los títulos de crédito de una serie, por norma general, hablan de ésta, ya sea apoyándose en su personaje o personajes principales (el caso de Dexter o Los Simpsons), en imágenes que tengan que ver con la trama de una u otra manera (brillantes las de Six Feet Under, Carnivale o The Wire), en un temazo principal y en imágenes visualmente impactantes, como son los casos de True Blood o el de True Detective, mismamente. También hay cabeceras que se apoyan en grafismos potentes (Mad Men o Juego de Tronos, que varía en función de las familias que van apareciendo temporada tras temporada) o simplemente en una entradilla contundente que abra o cierre una escena de inicio, como, por ejemplo, la de Lost (permitídme la licencia pero hoy hace 10 años del estreno de la serie que cambió mi manera de consumir TV).

Así que, como podéis comprobar, ser la mejor no es algo sencillo. Y es que en la intro de True Detective se conjugan todas o casi todas las premisas señaladas anteriormente. Tiene un temazo principal como es el de The Handsome Family, al que acompañan unas imágenes impactantes perfectamente producidas, cuidadas y diseñadas que tienen que ver con la trama y en las que además salen en numerosas ocasiones los dos personajes principales. Y todo ello conjugado a las mil maravillas. Esta obra de arte se la debemos a Patrick Clair, el director creativo y director de la cabecera, y a Jennifer Sofio Hall, productora de la misma para Elastic, estudio culpable de haber hecho lo propio con las de Juego de Tronos, Carnivale, Masters of Sex o Deadwood, entre otras.

Por norma general se produce primero la cabecera y después se le añade un tema principal, pero en el caso que nos ocupa, T-Bone Burnett, el productor de la banda sonora de la serie junto con producción, tenían claro que “Far from any road” iba a ser la canción principal de True Detective, con lo que Patrick Clair tenía una base clara sobre la que trabajar la edición. Tras diversas reuniones con Nic Pizzolatto y Cary Fukunaga, creador y director, y tras leerse el guión de los tres primeros episodios, concluyeron que los títulos de crédito tenían que estar empapados de ese paisaje de la Lousiana de los ’90 en el que transcurre la obra. Un paisaje impregnado por la polución que había en ese momento debido a la proliferación de centrales petroquímicas, y muy oscuro. Tan oscuro como la propia trama.

Querían reflejar la encrucijada en la que se encuentran los personajes de la serie. Para ello se inspiraron en la doble exposición de imágenes (cualquiera que haya jugado con su cámara réflex y las fotos a larga exposición sabrán de lo que hablo). Se trata de superponer imágenes estáticas y utilizar la figura de algunos de ellos como ventanas a través de la que se ven diversos elementos que tienen que ver con la serie: paisajes, símbolos religiosos, predicadores, prostitución, refinerías o carreteras y caminos. Y fuego, elemento fundamental en la serie y en la cabecera. Tomando como base el trabajo del fotógrafo estadounidense Richard Misrach, y llevando a 3D algunas de sus fotos, las combinan a su vez con piezas de video a muy baja velocidad y consiguen un efecto simplemente embriagador que te sumerge en la materia desde el primer momento.
Está por ver con qué cabecera nos sorprende la gente del estudio Elastic en la segunda entrega de esta serie que, al igual que American Horror Story (por cierto, otra cabecera de muy buena factura) cambiará de trama y de personajes para su segunda temporada. Ya hay ganas.