Cuando se tarda en sacar un disco casi 20 años, es por algo. Damage and Joy es la más justa despedida y cierre a la carrera de The Jesus and Mary Chain, aunque aún desconocemos si éste será realmente su último disco, el séptimo de estudio.

Es como un tratado de la banda de Glasgow en el que se recoge todo ese sentimiento, ese espíritu y, cómo no, ese sonido tan característico. Desde el Psychocandy de 1984 hasta el Munki de 1998, todas sus referencias, giros, ritmos y armonías están, en mayor o menor medida, representadas en este disco.

Así, empezando por “Amputation”, el single y tema de partida del disco, dejan clara su tarjeta de presentación y te advierten que no vas a tener más remedio que subir el volumen del reproductor hasta que te sangren los oídos. Este primer tema bien podía estar en el Munki, (1998), donde los Reid se agarraban a un sonido más actualizado por aquello de que estaban acabando los 90. Fue cuando decidieron sacar a pasear la bandera del rock como si fuesen sus profetas.

“The two of us” es Munki de adopción, e Isobel Campbell su mamá. El tema queda redondo con un teclado que lo eleva al máximo hasta alcanzar ese sonido tan propio de The Jesus and Mary Chain. “Get on home” también juega muy bien con los parámetros Munki, rock and roll noventero y unas guitarras sangrantes de las de tirarte por el suelo para hacer air guitar. “War on peace”, por su parte, se refugiaría mas en el Darklands (1987) o el Stoned & Dethroned (1994), álbumes donde predominaban los sonidos más calmados y las guitarras domesticadas.

Cuando llega “Song for a secret”, nos percatamos de que se trata del diamante del nuevo trabajo, aunque le tocará compartir el protagonismo con Isobel Campbell, la hada madrina del disco. Más adelante nos topamos con “Los Feliz”, canción de reposo y necesaria para dejar a los oídos coger algo de aire. Linda Fox (Sister Vanilla) es la chica elegida para arropar la voz del bueno de Jimmy Reid.

“All things pass” huele a Honey´s dead (1992), con batería galopante y reef de guitarra demoledor a la par que eterno. “Presidici” es otro de esos temas Honey´s dead que, sin hacer abuso del ruido, tiene los punteos necesarios para hacerlo un corte con mucha personalidad y bastante reconocible.

“Always sad”, segundo single, está respaldado por la sombra alargada del Automatic (1989) y nos consigue cegar por el brillo que desprende Bernardette Denning. Incluso hay temas que podrían formar parte del Barbed Wire Kisses (1988), álbum de caras b con personalidad pero sin contener hits como los anteriores (“Facing up to the facts”, “Mood rider” o “Simian Split”.

Que no falte la voz femenina. Eesta vez Sky Ferrara es la encargada de ejecutar en “Black and blues” un corte a medio camino entre el Darklands y el Automatic, tranquila en su comienzo para terminar corriendo entre punteos puramente jesus durante el resto de la canción. “Can´t stop the rock” cierra este Damage and Joy. Otra vez tenemos que quitarnos el sombrero ante la hermanísima. Vale que llega con 19 años de retraso, pero es de elogiar que mantenga toda la esencia de The Jesus and Mary Chain.