Inauguramos esta sección con algunas de las obras más destacadas de Álvaro P-FF (The Fly Factory), uno de los diseñadores de carteles más destacados del underground nacional. El madrileño es responsable de auténticas obras de arte que hacen que más de uno se plantee ir a conciertos de bandas que ni siquiera conoce. Hemos querido conocer más acerca de sus gustos e inquietudes y aquí os dejamos el resultado.

¿Quiénes forman The Fly Factory?

Actualmente The Fly Factory lo formamos mi hermano Juan, que es uno de los mejores fotógrafos de música de España, y yo, que hago todo lo que tenga que ver con diseño e ilustración.

Si tuvieras que elegir una época en lo que se cuidaba especialmente el diseño de carteles de conciertos, ¿cuál sería?

Me quedo con la California de mediados y finales de los 60, donde moda, música e ilustración desarrollaron un auge salvaje, convirtiéndose en una nueva forma de comunicación para la gente joven. En esta época, la psicodelia dio rienda suelta a los cartelistas e ilustradores para jugar y abrir nuevos espacios de creación, desarrollando una imagen muy potente y reconocible a través del juego con las tipografías, las tintas, los colores y la ilustración. Otra época en la que también se cuidó mucho el diseño, te guste o no, fue en los 80 con el heavy: la ilustración protagonizó casi todas las portadas de los discos, los logotipos de cada grupo se convertían en parches para la chupa, la imagen excesiva para las sesiones de fotos,…

Es evidente que tenéis un algo que os hace diferentes, pero ¿quiénes os han influido más a la hora de crear esa marca propia?

Somos hijos de la cultura pop, hemos crecido rodeados de música, cine, televisión,… ¡de imagen! Por ejemplo, viajas por USA y no sólo es que te guste el paisaje, sino que todo te evoca a algo que ya has visto en el cine o en fotos. “Mira, como el callejón de las fotos de los Ramones”, “Joder, eso parece el Motel Bates”… A eso me refiero con que somos hijos de la cultura pop, somos un popurrí mental de toda la estética de los últimos 40 años, así que es fácil ver en mi trabajo muchas influencias, desde el punk a la estética sesentera, pasando por el skate, el humor, etc.

¿Es necesario conocer en profundidad al artista para hacer un diseño realmente bueno?

Como todo en la vida, cuanto más conozcas, mejor, de esa manera tienes más referencias e ideas de las que poder tirar, pero tampoco te diría que es necesario conocerlo en profundidad. A mí me gusta que me cuenten qué les gusta, no sólo del mundo de la música, sus influencias,… y, a partir de ahí, hacer lo que yo pienso que mejor les puede encajar.

¿Qué encargo rechazaríais sin pensarlo dos veces?

El de cualquier grupo homófobo o xenófobo.

¿De cuál os sentís especialmente orgullosos?

Mi preferido es el cartel que hice para la exposición benéfica “Presente BRUTO Ilustrado”, titulado “La Virgen de la Justicia Inmisericorde”, en el que pude hacer lo que me dio la gana sin tener que contar con nadie. Y ahora mismo estoy terminando un disco que creo que lo va a reventar. En primer lugar, por lo diferente que es respecto a todo lo que había hecho ese artista, y en segundo, ¡porque está quedando cojonudo! (risas)