Antes de meternos en faena con el concierto de The Queers, toda una demostración de punkrock de la vieja escuela, hay que mencionar los dos pedazo de conciertos que les precedieron. Los Maniac, y más concretamente los italianos The Manges, pusieron a la banda de Joe Queer la mejor alfombra roja posible para una velada empapada de sudor y cerveza. Solo con subirse al escenario ya tenían medio camino hecho.

Y es que al igual que el vino no debe beberse nunca en un vaso de tubo, no hay mejor recipiente que la madrileña Wurlitzer Ballroom para un concierto de Punk con mayúsculas. Llámalo bar, llámalo equis, el caso es que la sala estaba llena y todos los allí presentes estaban con muchas ganas de ver a una banda tan mítica como lo son The Queers, que desde el 82 (ojo, siglo XX) viene dando lecciones sobre cómo se debe hacer punk al más puro estilo ramoniano.

El concierto empieza pasada la medianoche, sobre las 00:15h. Así que, si nos ponemos estrictos, tocaron el 22 de marzo, y no el 21 como se anunciaba. Joe saluda raquíticamente al colectivo, y con solo 2 riffs hacen entrar a la gente en fase animal y se crea un pogo continuo que no daría tregua hasta la finalización del show de los de Portsmouth.the-queers-madrid-2019“Tamara is a punk”, encargada de abrir su revisitado Punk Rock Confidential, descorcha la botella y es el momento de saber que, si estás dentro, ya no vas a poder salir de ella. Porque “Like a parasite” va cogida de la mano y la rueda ya no puede parar.

En cuanto al setlist, señalar que no todo iba a girar en torno al citado disco, ya que en él entraron canciones de todo su repertorio, y eso contribuyó enormemente a que nos pudiéramos dar un auténtico festín de himnos como “Night of the vivid queers”, “Monster Zero” o “You’re tripping”, pertenecientes a su disco debut Love songs for the retarded (1993).

Dangerous Dave al bajo, camiseta de los Jesus and Mary Chain incluida, y Lurch Nobody a la batería, con remera de Black Flag para dejar las cosas claras, forman el combo perfecto junto a Joe, guitarra y voz, haciendo del trío una auténtica apisonadora de punkrock con la que el público no puede parar de saltar, golpearse y tirarse desde el escenario como si fuesen lemmings.

A veces, por aquello de poder respirar, se echaba de menos alguna balada. Y bueno, es verdad que hubo una pequeña parada técnica, para luego abordar otra ronda de hitazos, entre ellos, el correspondiente homenaje a los Ramones, con “Sheena is a punk rocker”, con la participación del cantante de The Manges, Andrea Caredda.

Pero todavía quedaban fuerzas para meterse a poguear con “Fuck the World”. La gente se iba relevando porque era imposible mantener ese nivel de baile y saltos más de dos canciones seguidas, era como una batalla de la Wrestlemania en clave punkrock.

Antes de decirnos que se piran, nos deleitan con uno de sus temas bandera, “Punk rock girls”, en homenaje a todas las chicas que allí había y que se batieron el cobre como todos los demás.

Siempre grandes.