Para muchos, lo acontecido durante la tarde-noche del pasado 14 de mayo en el madrileño Wizink Center, no es más que una reunión de nostálgicos treintagenarios, alrededor de 5.000 según las cifras oficiales, que querían ponerse a prueba y ver si aún son capaces de resistir a un incesante pogo empapados en sudor y cerveza. Pero fue mucho más que eso. Como mínimo, fue una demostración de fidelidad y respeto hacia unos artistas que, a pesar de encontrarse a más de 9.000 kilómetros de distancia, marcaron parte de nuestras vidas, si no toda, algo que ellos mismos agradecieron el martes pasado a través de una perfecta comunión con los asistentes durante toda la velada. ¿Podrán decir, y sobre todo sentir, lo mismo los seguidores de todos esos hypes que copan las listas de éxitos dentro de 20 o 30 años? Permítanme dudarlo, señores.

Pero vayamos a lo que realmente importa. En mi opinión, la de uno de esos puretas trasnochados (y a mucha honra), la gran cita del punkrock del siglo en la capital (también pasa por Barcelona y Vitoria-Gasteiz estos días) contó con dos partes bien diferenciadas. Una primera con Wild Animals, Less Than Jake y Mad Caddies como protagonistas, que sirvió para caldear el ambiente e ir entrando en calor, y una segunda protagonizada por  Lagwagon, Bad Religion y Nofx, la santísima trinidad del hardcore melódico californiano, con permiso de Pennywise, que fue una auténtica apisonadora de principio a fin.

Durante las dos primeras horas de Punk in Drublic Festival, los entrantes se sirvieron algo más fríos, algo totalmente comprensible si tenemos en cuenta que pocos madrileños iban a tener la posibilidad de abandonar la oficina a esas horas intempestivas en la que el sol aún atizaba, y a base de bien. Cosas de la vida moderna.

Y justamente con eso le tocó lidiar a los madrileños Wild Animals, con el bueno de Jamie R. Green (Jamie 4 President) al frente, que sirvieron de perfectos anfitriones y aprovecharon la ocasión para dar a conocer algunas de las canciones contenidas en su nuevo disco, The Hoax. A continuación, el punk de corte 90s daba paso a ese ska-punk con vientos que tan bien ejecutan Less Than Jake, con Chris Demakes y Vinnie Fiorello como únicos miembros originales desde 1992. Era hora de dar gracias a la vida bailando al son de rompepistas de la talla de “Plastic Cup Politics”, “All my best friends are Metalheads” o “Nervous in the alley”. Y casi sin darnos tiempo para recargar las pilas salen Mad Caddies a escena para deleitarnos con un setlist frenético a ritmo de ska-core trepidante y momentos tan memorables como cuando sonó “Road Rash”, uno de los temas más representativos de la banda de Chuck Robertson.

Poco antes de las 20:30h la cosa se empezaba poner seria. Ya entrados en calor, les llega la hora a Lagwagon, que ofrecieron un show sobresaliente de principio a fin al que solo se le puede reprochar su escasa duración (algo extrapolable a prácticamente todas las actuaciones de la noche). La banda de Joey Cape tuvo momentos estelares, que coincidieron cuando sonaron canciones que ya son  himnos adolescentes como “Stoking the Neighbors”, “Violins”, “Sleep”, “Know it all”, “Razor burn” o “May 16″. Mención especial merece el momentazo en el que se atrevieron con “Sick”, uno de los grandes himnos de la banda de Santa Bárbara.

Aún no habían dado las 21:30h cuando Brett Gurewitz y los suyos se disponían a deleitarnos con la probablemente mejor actuación del Punk in Drublic 2019 a su paso por Madrid. Señores, lo de Bad Religion fue para enmarcar de cabo a rabo.  Durante algo más de una hora se fueron sucediendo muchas de las grandes joyas con las que la banda angelina nos ha alegrado la vida durante cerca de 40 años. A saber: “Fuck you”, “Recipe for hate”, “21st digital boy”, “Fuck armageddon… this is hell”, “Los Angeles is Burning”, “American Jesus”, “Infected”, “Punk rock song”, “Generator”. Todo ello ejecutado con una profesionalidad absoluta y una entrega que es ya marca de la casa.

Tras haber gozado con cada uno de los minutos correspondientes al directo de Bad Religion, era el momento de cuestionarse si Nofx estarían a la altura del cierre de un cartel de esta magnitud o no. Es en ese momento cuando te asaltan las dudas: ¿Estará Fat Mike tan parlanchín como de costumbre o, al disponer solo de una hora de concierto se centrará en el setlist? ¿Sonarán decentemente Nofx en un espacio como el ring del Wizink Center? ¿Estará abierto el kebab de Felipe II una vez finalizado el festival? Y es entonces cuando empiezan a caer como meteoritos “Les Champs-Élysées”, “Leave it alone”, “Radio”, “Linoleum” o “Kill all the white man” y todas esas dudas se disipan. Por supuesto que se quedaron muchísimas grandes canciones de la banda cuyo disco más emblemático da nombre a este festival, pero al menos hubo tiempo para bailar pegados al son de “Eat the Meek” y disfrutar del momento de El Hefe, que demostró estar en plena forma.

Solo nos queda agradecer a HFMN Crew una brillante organización, como de costumbre, a la que no se le puede poner un pero. La puntualidad con la que salieron los grupos a tocar, el control absoluto de la situación en las primeras filas en todo momento, el sonido de todos y cada uno de los artistas implicados,… Todo de diez.