La Riviera, 30/11/16

El disco Moseley Shoals de Ocean Colour Scene, publicado en 1996, bien merecía un homenaje por ese reciente 20 aniversario. La Riviera recibía al combo británico con gran expectación y con ganas de revivir tiempos pasados en los que el movimiento mod, a pesar de no estar en su momento más álgido, aún podía presumir de que lo abanderasen grupos de la talle del que nos ocupa.

El show empieza dejando muy claras las intenciones. Avisan de que no se iban a limitar a fusilar el disco de principio a fin, también dejarían caer perlas de la época dorada del pop, como esa versión del “Day Tripper” de los Beatles con la que dieron el pistoletazo de salida.

Eso sí, una vez que comienzan con el Moseley Shoals, nadie les puede parar. Empezando por una de esas canciones capaces de reventarlo todo a su paso, a pesar de tratarse de una versión sin teclado, la explosiva “The Riverboat Song”, y continuando con el resto.

Simon Fowler mantiene impoluta la voz de aquellos inicios, una pena que no podamos decir lo mismo del físico. Se fue despachando cada tema con gran soltura, especialmente con la coreada y aclamada hasta la extenuación “The day we caught the train”, la canción más pop del grupo británico, “The circle”, y todas las que vinieron a continuación (“Lining your pockets”, “Fleeting mind”, “40 past midnight”,…).

Steve Cradock, por su parte, representaba casi la otra mitad del sonido de OCS, gracias a sus guitarrazos en canciones tan enérgicas como “Policemen and pirates”, y sus pasajes más calmados en piezas como “The downstream”. Cierran la parte del tributo con el gran “You´ve got it bad” y “Get away”, con la harmónica de Simon como protagonista.

Y, como todo buen cumpleaños, la fiesta continuó. El resto del set se dedicaron a dar un repaso a otros temas que también dieron gloria a Ocean Colour Scene en su momento. No es de extrañar que dejaran su sello imborrable en la era del brit pop teniendo canciones de la talla de “Profit in peace”, volviendo loco al respetable, “Get blown away” o “Better day”.

Podía ser el fin de la velada, pero tanto el público como ellos mismos querían poner el broche a esta noche de celebraciones. Y eso es justamente lo que hicieron “Robin Hood” y “Hundred mile high city” en la recta final del espectáculo, con la gente ya totalmente entregada.

Seguro que muchos volvieron a casa en sus scooters con la sonrisa de haber disfrutado de un homenaje en toda regla.