Dentro del Ciclo SON Estrella Galicia, Maria Arnal i Marcel Bagés actuaban ayer en el Teatro Lara con el cartel de no hay billetes. Hacía frío en la calle pero esperábamos entrar en calor pronto gracias a la voz de Maria Arnal y todas las atmósferas que crearía para arroparnos Marcel Bagés.

Después de casi una hora de espera, según lo pactado y con una intro a lo Bon Iver, la pareja se presenta con el tema que da titulo al primer disco de su carrera, 45 cerebros y 1 corazón. Maria nos ha ganado desde el minuto cero. Después de deleitarnos con una canción con esta fuerza, en la que la voz parece partirse y pegarse con un sonido que roza la perfección, nos hablaría de su reivindicativo origen.

El segundo corte, “Bienes”, reúne todas las “magias” de este grupo y la explicación de por qué suenan diferentes a todo lo escuchado anteriormente. La copla, el fandango y todas esas canciones tradicionales a las que ya nunca prestamos atención se rodean de paisajes irreales y futuristas.

Pronto Marcel cambia a la guitarra eléctrica. De su EP Verbena, y con la explicación del tema en cuestión incluida, rescatan la “Cançó de Marina Ginestà”. Con aires de tango, fluye de la garganta de Maria, mientras Marcel despliega su habilidad a la hora controlar los miles de pedales que le rodean y que dejan a la propia guitarra en un segundo plano.

La gente está tan entregada que reacciona con cada tema como si fuese el último. La “Cançó del taxista”, jota infinita inventada por un taxista de Madrid y también incluida en Verbena, nos permite poder seguir disfrutando del repertorio. Llega “Ball de vetlatori”, la canción fundacional del grupo, reclamando la alegría y la fiesta a pesar de la muerte, para después pasar el testigo a “A la vida”, revolucionando aún más si cabe al respetable con una Maria Arnal totalmente desatada al cantar. Es difícil permanecer indiferente a tanta emoción.

El dúo pasa a trío cuando Maria incluye en la banda que la acompaña a su productor David Soler, que con otra guitarra y otros cuantos pedales a su cargo, nos invita a ser testigos de cómo los ecos y los loops son capaces de fundirse con la voz de la de Badalona, que es la guía de todas las canciones. Mientras Marcel intenta sustituir una de las cuerdas rotas de la guitarra, Maria le hace la cobertura hablando de la próxima canción, “No he desitjat mai cap com el teu”. La canción total es la canción total. Unas breves clases por parte de Maria sobre cómo hacer coros en todas las modalidades posibles.

Recta final del encuentro. “Desmemoria”, con todas las voces posibles grabadas y regrabadas. Marcel sigue a lo suyo con sus pedales, tirado en el suelo como si estuviese arreglando una moto. Todo esto para poner la alfombra roja al tema más conocido por todos, “Tú que vienes a rondarme”. No hay más preguntas. El combo se despide con lo que debería ser considerado un himno a toda regla a estas alturas.

Ningún pero, pero la gente en pie aplaudiendo necesitaba sacudirse el huracán de la canción, con una nueva aparición. Y así fue como reaparecen con “Tu saps”, reafirmando que solo quieren la alegría cotidiana de vivir y la alegría cotidiana de verte.