De la mano de Son Estrella Galicia, Antonio Luque (más conocido como Sr. Chinarro) se presentaba en el Lara con aforo completo y con un calor en la capital que derretía el asfalto. Y qué mejor manera de empezar el show que con un tema mítico como “Dos Besugos” (El fuego amigo, 2005), haciendo apología, entre otras cosas, del calor que hacia ayer.

Una banda perfecta de jóvenes y expertos, mención especial para el guitarrista Jaime Beltrán, acompañaban al veterano cantante que, con su guitarra y sus comentarios, conducía a su gusto el espectáculo. De El mundo según (Mushroom Pillow, 2006), eligió Ángela” para continuar con el setlist. Estaba claro, habiendo pasado ya un año del lanzamiento de El Progreso (El Segell del Primavera, 2016), lo más probable es que cayera una colección de hits de todos los tiempos de Sr. Chinarro.

La banda sonaba como un equipo compacto en el que todos sabían su papel, que no era otro que el de acompañar a Antonio en todas sus creaciones de la mejor manera posible y con una solvencia que llamaba la atención en cuanto a ejecución y sonido.

“Droguerias y farmacias” (Perspectiva Caballera, 2014) continua con el cancionero de éxitos como si hubiese estado guardando la cola para coger turno en la frutería. Seguidamente le toca a “Amores reñidos” de Ronroneando (Mushrrom Pillow, 2008), que dio la alternativa a dos nuevos temas que el prolífico artista sevillano tenía guardados para un supuesto próximo disco. Una de las canciones, llamada “Las pruebas”, reunía todos los ingredientes de Sr. Chinarro tal y como lo conocemos.

Durante el concierto se fueron alternando canciones de todos sus discos, especialmente desde El fuego amigo hacia adelante, intercalando canciones festivas y de veraneo como “Maravilla” (El progreso, 2016) o “Todo acerca del cariño” (Menos samba, 2012), con otras piezas más pausadas y oscuras como “El castigo”, más propias de su época primigenia. “Walden”, también del último disco, sería un buen ejemplo para ilustrar esa tanda de temas de palmas y efusividad, que inmediatamente se acompañó de “El rayo verde”, dejando el show en uno de sus momentos más álgidos.

Aunque al estar sentados, los movimientos de baile eran bastante limitados, las piernas no podían dejar de seguir los ritmos de estas canciones. “La mujer”, canción planetera por excelencia perteneciente al último disco del sevillano, con un final apoteósico a medio camino entre Weezer y el Florent mas psicodélico, dio paso a otro hit como “El lejano Oeste”, donde Antonio nos recuerda su genialidad en los directos, subrayando que las equivocaciones son parte del espectáculo.

Faltaba “Babieca” de Presidente (Mushroom Pillow, 2011) hasta que la tocaron, poniendo otra bandera en la emotividad del concierto. Un tema que se mete a todo el público en el bolsillo y da fe de la capacidad compositiva de este personaje. Triplete ganador para cerrar el concierto con “Del montón”, “Los ángeles”, otra obra maestra muy esperada por el respetable, y “Una llamada a la acción”.

El escenario queda vacío durante unos minutos mientras la gente reclama una nueva reaparición del colectivo a base de palmas y gritos. El bis estaba más que merecido, así que el Sr. Chinarro aparece en solitario, Rickenbaker al hombro y se toca “El alfabeto morse” de Ronroneando (Mushroom Pillow, 2008). Pero, claro, la banda también se merecía otro homenaje y acompañaron al sevillano en los temas “Efectos especiales” y “El progreso”, sin Soleá Morente pero con un final de canción que no nos sirvió para no echar en falta a la granadina y para reafirmar al Sr. Chinarro como banda y proyecto más que vivo después de 23 años.