A pesar de que el nuevo trabajo de Jacobo Serra lleva por título Fuego Artificial (Warner Music, 2018), lo que vimos el pasado sábado en Clamores, dentro del ciclo Matinales organizado por El País, fue fuego en estado puro y sin artificios.

Antes de la hora del vermú ya eran muchos los que se habían acercado hasta la céntrica sala madrileña para intentar hacerse con una de las codiciadísimas entradas para ver al de Albacete presentando su flamante nuevo trabajo. Y eso que el tiempo, gris y lluvioso, no invitaba demasiado a echarse a la calle.

A eso de las 13:20 sale a escena Jacobo Serra en formato trío, flanqueado por Adrián Seijas (bajo, coros, percusión y lo que se le ponga por delante) y Gonzalo Maestre (batería, entre otras cosas). Suena el arpegio de la introducción de “Deshielo”, el primer tema de su nuevo trabajo, y poco después la voz de Jacobo Serra se apodera de todas las almas que han llenado la sala en esta fría mañana de primavera.

Desde los primeros compases llama la atención la excelente calidad de sonido, algo que acompañará al bueno de Jacobo y sus invitados durante toda la actuación, incluso cuando se desenchufan y bajan del escenario para invitar al público a participar de la música con sus palmas, chasquidos, coros, etc. El ambiente es de lo más acogedor, lo que invita a que los asistentes se quieran implicar en el espectáculo, sobre todo cuando suenan himnos de la talla de “La brecha” o “El imperio”, este último inspirado en la figura de Donald Trump.

Otro de los grandes momentos de la velada se corresponde con la subida al escenario de Coque Malla, buen amigo del albaceteño. Juntos se marcan una versión de “Vacaciones en el mar” que, a pesar de estar basada en una historia de desamor en alta mar, consigue entrar en lo más profundo de nuestros corazones para llenarnos de paz y bienestar.

Y no se vayan a creer que el que fuera líder de Los Ronaldos iba a ser el único invitado del día. También se unieron a la fiesta Juanma Latorre (Vetusta Morla), productor del nuevo disco de Jacobo Serra, y el pianista Archi Alpízar, que contribuyó enormemente a que Jacobo Serra pudiera salir por la puerta grande mucho antes de terminar la faena con un cover sublime de “I fall in love too easily” del gran Chet Baker.

También hubo tiempo para rescatar alguna joya de aquel espectacular debut llamado Don’t give up (Artifacts, 2014) que nos dejó a más de uno sin habla en el momento de su publicación. Es el caso de “On & On” y “Fly away”, que sonaron convincentes e hicieron las delicias de los asistentes que vienen siguiendo a Jacobo Serra desde sus inicios, que no eran pocos.

Y llegó el momento de despedirse, y qué mejor manera de hacerlo que por todo lo alto. Suena “Icebergs”, también de su último trabajo, y parece que Jacobo Serra acaba de ser poseído por el mismísimo Miles Kane. Se respira un tufillo sixties, acompañado incluso de algún ramalazo psicodélico, que te deja con ganas de que empiece un nuevo concierto. Qué manera de acabar, señores. Da igual que sea la hora de comer, ya habrá tiempo de comer otro día. Queremos que esto no se acabe nunca. Queremos permanecer cerca del fuego.