Don’t give up es el primer largo de Jacobo Serra y también el nombre de la canción con la que el músico albaceteño abre una serie de diez temas que arropan y transportan al oyente. Tal vez sea junto con “Fly away” la pista que mejor resume el espíritu general del disco: melodías trabajadas y personales hiladas con letras transparentes y claras cargadas de un optimismo trascendental y consciente.

Tras “Don’t give up” sigue ”Snapshots of my heart”, desprendiendo una colorida sencillez que también deja su huella en “No way” y “Empty promises”. Precisamente gracias a esta última pieza se entiende mejor la comparación entre Serra y el genio de la canción de autor Rufus Wainwright. Pero no seamos simplistas, Serra se presenta con un disco muy compacto y cuidado en el que desarrolla un estilo propio con total libertad ya que además de interpretar compone y produce.

Las influencias folk de los ritmos irlandeses y americanos potenciados por el sonido del banjo se dejan notar en las tranquilas “What I was told” y “Never gone”, canciones de las que nace una honda sensación de cambio y crecimiento interior. Si con “The word I never say” consiguió ser telonero de la banda satélite de Wilco, con su último trabajo Jacobo Serra se postula como uno de los artistas con más potencial y sensibilidad de la escena actual.