¿Quién me iba a decir a mí que, a mi edad, iba a atreverme con un disco en el que más de la mitad de las canciones superan los 5 minutos de duración? Por suerte, esta vez dejé mis prejuicios a un lado y les di una oportunidad al cuarteto de El Baix Llobregat.

Gracias a ellos, he descubierto que pueden fabricarse auténticas obras maestras de más de 7 minutos, como “Saying All Goodbyes on Fire”, sin tener que estar mirando el reloj cada 40 segundos. Su indie-rock orquestal consigue lo que se propone, que no es otra cosa que provocar emociones en el oyente. “Triumph” y “Sonic” son dos buenos ejemplos.

Y no se engañen, cuando deciden acortar las composiciones también lo bordan. Basta echar una escucha a “Lapidation”, a medio camino entre el power pop y la psicodelia ruidosa. Y lo de “Manantial” merece mención aparte, tiene una fuerza y una intensidad aplastantes, te agarra por el pescuezo y no te suelta ni por asomo.

Es uno de los discos nacionales del año, no tengan duda. Enhorabuena, pájaros.