La cantautora de Úbeda se ha atrevido con su primera novela y no podemos decir que le esté yendo nada mal. Las críticas están siendo muy positivas, de ahí que Zahara no descarte, en absoluto, lanzarse con un segundo libro tras la buena acogida de Trabajo, piso, pareja (Verso & Cuento, 2017). A este gran momento profesional se le suma que la artista está a punto de ser madre, así que no le pueden estar yendo mejor cosas. Y nosotros nos alegramos por ello (y por ella).

Trabajo, piso, pareja. ¿Es importante el orden de los factores en este caso?

Es lo que determina a qué otorgamos prioridad. Durante mucho tiempo, en mi caso, el orden era exactamente ese. Y creo que para muchos de mis coetáneos también. Intentamos vivir de nuestras pasiones, dedicarnos en cuerpo y alma a conseguir un trabajo y, si es posible, uno que nos llene y satisfaga hasta el punto de que nuestra realización personal sea nuestra única meta. Y esto choca frontalmente con la idea tradicional de pareja, claro.

¿Estamos tan obsesionados con el dinero y el trabajo que relegamos el tema amoroso sin apenas planteárnoslo?

Creo que más que estar obsesionados con el dinero sí que lo estamos con la independencia. Sentirnos capaces de alcanzar nuestros logros por nosotros mismos, de conseguir eso que nos dijeron de pequeños de “podemos ser cualquier cosa que nos planteemos”. Vivimos en un eterno buscar que es eso que nos merecemos, a qué podemos aspirar y al final acabamos consumidos. Queda poca energía para los novios, amigos, familia… cuando toda la depositamos en nuestro trabajo.

¿Cuánto de Clarisa encontramos en María Zahara Gordillo Campos?

Clarisa y Marco son dos personajes de ficción. Tuve que inventarme ambos y aunque por ser mujer debería identificarme más con Clarisa lo cierto es que en muchas cosas soy mucho más parecida a Marco que a ella. Trabajé mucho los personajes para que, aunque muchas veces hablaran por mí, tuvieran identidad propia al margen de la mía.

En el mundillo de la música siempre se habla mucho del “segundo disco”, ese que viene a confirmar que el artista en cuestión no se trata de un hype y que hay algo más. ¿Ocurre lo mismo en la literatura? ¿En algún momento mientras escribías Trabajo, piso, pareja has notado la “presión”?

Creo que hay personas que solo tienen un disco, un libro o una película dentro. Siempre he sabido que tenía mucha música y un día surgió la necesidad de escribir esta novela. Durante su creación no me planteé si sería capaz de hacer alguno más. Con terminar este me parecía suficiente. Ahí estaba la presión. Pero sí es cierto que al terminarlo me he quedado tan feliz del proceso y resultado que me apetece repetir. Tendré que buscar dentro de mí si tengo otra historia que contar. Pero confío en que sí.

Hace unos días se hacía súper viral un artículo sobre los Millennials en el que el periodista Antonio Navalón daba su propia visión de esta generación a la que perteneces. ¿Cómo ves este momento tan digitalizado en el que tanta importancia se da a los likes o a tener un perfil popular en Instagram?

Creo que Navalón se equivocó (como él mismo bien supo rectificar) en esa descripción de nuestra generación. Además de obsesionados con los likes en nuestras fotos y con salir bien los selfies somos una generación que no lo ha tenido fácil, a la que se le ha prometido mucho y que sigue esperando recoger sus propios frutos. Estoy rodeada de artistas, periodistas, médicos vocacionales… Creo que somos mucho más que esa descripción que él hizo, pero sí que creo que hay una obsesión por la inmediatez y por agradar, molar, ser el mejor que muchas veces nos distrae de nuestro objetivo.

Hace un par de años te lanzaste con la creación de tu propio sello discográfico. ¿Es posible que G.O.Z.Z. también se acabe convirtiendo en tu propia editorial?

No lo creo. En el mundo de la música llevo muchos años, he tenido que entenderlo muy bien para atreverme a lanzar mi sello. El mundo editorial me parece aún un desconocido. Este libro es lo que es gracias a la gran labor y a la confianza de mi editora Mónica, de Aguilar. Sin ella no habría terminado nunca lo que en un momento era solo un boceto.

Dentro de poco se cumple un año de tu enlace con Alberto Moreno. ¿cuál es el balance de este primer aniversario?

Ese aniversario coincidirá, si todo va bien, con el nacimiento de nuestro hijo, así que es un buen resumen de lo bonito que está yendo todo.

Ahora que ya todo el mundo sabe que eres sobrina de Sabina, ¿te planteas hacer algo con él?

Eso dependerá de si algún día encontramos el momento, la inspiración y la magia para hacerlo. Pero sí es cierto que me gustaría. Creo que mi carrera está lo suficientemente madura y alejada de la suya como para que se entienda. Soy una gran admiradora desde niña, pero soy consciente de que las colaboraciones nunca se tienen que forzar.

Sabemos que te gusta eso de salir a correr, ¿lo haces por puro placer o lo utilizas como vía de escape?

Ambas. Es un placer en sí mismo. Subidón de endorfinas, la posibilidad de reseteo mental que proporciona, lo bien que te sientes después de practicarlo… Y además es una buena manera de evadirse de todo, de cuidarse, de dedicarse tiempo a una exclusivamente.

¿Alguna vez te has tenido que parar en seco para apuntar algo que se te ha venido a la cabeza y que puede ser clave para una novela o una canción? 

Muchísimas veces. Alguna vez incluso en una discusión. He estado en mitad de ella pensando que se acabe, que lo que quiero es tomar notas de esto. Aquí hay una canción. (risas)