Joy Eslava, 03/03/2016

Todos sus fans pensaron que nunca más iban a poder ver a The New Raemon en un escenario cuando su líder, Ramón Rodríguez, anunció en 2012 que se retiraba de los escenarios después de una mala experiencia en su última gira. En ese momento, no sólo no pudo pagar a los músicos a tiempo, sino que descubrió que la elección de su manager no fue la más adecuada.

En 2015 se atrevió a reanudar su carrera con un disco más personal, Oh, Rompehielos. Fuera por presupuesto o por reinvención creativa, hizo una mini-gira acústica, él solo con la guitarra. Y no fue nada mal. Ahora, se anima hacer una serie de conciertos por territorio nacional con toda la banda, artistas invitados y presentando El yeti, su nuevo EP.

La entrada de Ramón al escenario fue acogida por un gran aplauso que le dio el ánimo que quizás necesitaba, cual torero. Con su guitarra española amplificada al cuello comento un simple: Es mejor que no hable, espero que os guste“. Y empezó con su repertorio de 30 canciones recorriendo toda su trayectoria. Más tarde, nos dimos cuenta que su amenaza no la terminaría llevando a cabo, y habló para presentar alguna que otra canción.

Con Oh, Rompiehielos o el ya clásico Reina del amazonas”, conseguiría calentar la voz de sus seguidores, que coreaban las canciones como si ellos mismos las hubieran escrito. Ya con su clásica guitarra acústica, anunció la entrada de su amigo Miguel Rivera, vocalista de Maga, y juntos interpretaron canciones de estos últimos. Destacar que el tema Silencioconsiguió una gran aceptación por parte de los asistentes. Una pena que uno de ellos intentara arruinar la intervención del artista, queriendo tener más protagonismo que este. 

Ya con guitarra eléctrica, Ramón anunció la llegada al concierto de Ricardo Lezón, la voz de McEnroe. Juntos hicieron Rugen las flores, “Agosto del 94″ y “Campos magnéticosde Viento Smith, el otro grupo del de Getxo.  Por cierto, ambos artistas trabajan actualmente juntos en un proyecto que dará luz este año.

Uno de los momentos más interesantes del concierto, musicalmente hablando, fue cuando entró en escena Marcos, el xilofonista. Durante dos horas fue capaz de sacar a pasear más de diez instrumentos de percusión, incluyendo algunos de origen latinoamericano y otros que podrían ser confundidos perfectamente con herramientas de tortura del siglo XII. El punto emotivo llegó cuando, con tan sólo un foco cenital, salió Ramón acústica en mano. Joy Eslava en silencio. Nadie quería perder detalle y se podía incluso llegar a escuchar la respiración del cantante. Se arrancó con “Galatea” y la versión de Nueva Vulcano de Te debo un baile”, señalando el cantante, en clave de humor, que la canción más famosa de New Raemon no la había escrito él. A continuación, se unió toda la banda para terminar el concierto con un “Tú, Garfunkel” que no defraudó al personal.

No fue el mejor concierto de The New Raemon, pero sí el más conmovedor. Esperemos que Ramón no nos castigue con más parones y tenga aún una larga y próspera carrera por delante.