El título del primer larga duración de los malagueños Negroazulado contiene la esencia de lo que nos vamos a encontrar en estas 11 canciones. “Antártida” suena recóndito, escondido,  pero con sabor a algo que nos es cercano y nuestro. Es un disco evocador que desprende lo mismo que destila su nombre y, aunque no es redondo, su magia, casi de cuento, se impregna rápido en quien lo escucha.

Los nombres de los temas dan una buena idea de cómo el grupo ha decidido jugar con las sensaciones y las imágenes en la misma línea. “Invierno”, que seguramente sea el más pegadizo junto a “Viaje estelar” o “Mercurio”, abre el disco. Su estribillo, invitando a bailar y perder el control, no difumina la apuesta simbólica, de distancias espacio-tiempo, de imágenes frías y experiencias vividas que ya sólo se pueden recordar y están presentes en todo el trabajo.

Sintetizador siempre presente, Negroazulado lo combina con bajos, guitarras y batería, creando un sonido, en ocasiones distorsionado, muy característico. A primera vista más ligero y con tintes naive, es un disco con contenido que, sin pretender ser reivindicativo, habla simbólicamente de problemáticas sociales. Por ejemplo, en “El guardián de la Antártida” cuyos acordes iniciales y melodía son especialmente hipnóticos, hablan del rol social de la mujer. “Rey gris” es quizá el tema que más se disfruta desde el principio y donde el piano transmite una especial tranquilidad. También merece la pena destacar “Ciudad mágica”, una canción incómoda por momentos pero muy potente.

Un viaje, en general, muy apetecible que tiene como resultado un trabajo coherente y con un enorme potencial. Seguirán creciendo, no tengan duda.