Lidia Damunt traía anoche, directamente desde Marte, a la sala El Sol su último disco, para presentarlo en formato trío ante un público selecto y claramente fan de la artista. 

Clara Collantes, a la guitarra, y Javier “Betacan”, a los teclados, serían los guardaespaldas de la murciana que, solo dedicada a la voz, pudo dejarse llevar y disfrutar de sus canciones con excéntricos bailes y clavar las rodillas al suelo cuando fuese necesario. 

Todos los temas de Nacer en Marte fueron goteando en el escenario de la sala El Sol. El público, que no suponía más de la mitad del aforo, tenía ganas de ver esta nueva versión de Lidia y acompañarla en su presentación. Canciones como “La equilibrista”, “Felicidad”,”Tú me das” o “Sucesos” dejaban muy buen sabor de boca en el respetable. Conseguía  mantener las raíces primigenias del proyecto junto con ese nuevo halo de baile que envuelve todas las canciones de su último disco.

Lidia Damunt, entre canciones, interactuaba muy locuaz con la gente alentando y reivindicado la comunicación entre las personas, que es para bien o para mal, tan necesaria.

En lo que anunciaba como recta final, dejo caer temas de otro de sus grandes discos Telepatía. Así, sonaron “La caja” y “Bolleras como tú”, que la quiso hacer perfecta.

Nos dice adiós con “Tu presencia”, un alegato al amor con un sonido post-punk que sorprende a quien ha seguido a Lidia en su larga trayectoria.

Suena también “Teléfono”, con su coreografía particular y recordando a la artista más folk, para poner fin a la velada con “Desde el futuro”, reflejando las dos caras con las que tiene que empezar a caminar la nueva Tormina, Tormina de la Sala El Sol.