Iradier Arena, 03/09/2016

El festival vitoriano ha gozado de un muy buen ambiente en su segunda edición y las bandas han cumplido de sobra con las expectativas, lo que nos hace presagiar que habrá una nueva edición en 2017 y que ya se consolida como una de las grandes citas festivaleras para los amantes de los sonidos más contundentes.

gasteiz-calling-anti-nowhere-leagueEn esta ocasión, el cartel se antojaba sumamente atractivo, y aquellas bandas que creaban algo de escepticismo consiguieron despejar las dudas en los primeros compases. Es el caso de The Anti Nowhere League, con Nick Culmer ejerciendo de frontman al estilo de la vieja escuela, que convencieron con su punk correoso a pesar de que les tocó lidiar con un sol imponente. Gozaron del agradecimiento del público al ejecutar “Fuck around the clock”, “Woman” y “Streets of London”. Y, como era de esperar, el personal se mostró especialmente participativo cuando sonó “So what?”, uno de esos cañonazos que siempre da gusto corear, publicado en 1981 y popularizado diez años más tarde por Metallica. También fueron ovacionados cuando decidieron colocar sobre el escenario la bandera del orgullo gay que hasta ese momento portaba uno de los seguidores de la banda británica.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

A otros a los que se esperaba con muchas ganas eran Pennywise, y es que el poder ver a los de Hermosa Beach con Jim Lindberg llevando la voz cantante era un aliciente al que muchos no pudieron resistirse. Hicieron un concierto memorable en el que aprovecharon para repasar sus himnos más admirados, esos que pertenecen a su primera época. Evidentemente, hablamos de canciones como “Fight till you die”, “Can’t believe it”, “Peaceful day”, “Same old story”, “Perfect people”, “Unknown road”,… Todas sonaron implacables, aunque sí que es cierto que dependiendo de donde estuvieras situado podías disfrutar de un sonido mejor o peor. Para despedirse, y como no podía ser de otra manera, nos deleitaron con su particular “Bro Hymn”. Sin duda, fueron uno de los grandes triunfadores de la jornada.

Los californianos cumplieron como se esperaba y Gorilla Biscuits tampoco se quedaron atrás, salieron a escena en modo berraco y el pogo no tardó un segundo en apoderarse de las primeras filas. Un par de canciones después el engorilamiento ya no era algo de unos pocos valientes, era algo bastante generalizado. Arrancaron con el infalible “New direction” y casi sin tomar aire la empalmaron con “Stand Still”, “Degradation” y un sinfín de joyas del hardcore-punk neoyorquino más devastador. No faltó el discurso straight edge, al igual que la comunión con el público de principio a fin. Algo parecido ocurrió con The Interrupters, la banda angelina de ska-punk apadrinada por Tim Armstrong (Rancid) que puso la plaza de toros patas arriba con temas pertenecientes a los dos álbumes que han grabado hasta la fecha.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos que ya vamos teniendo una edad valoramos enormemente poder ver en directo a aquellas bandas que nos tanto marcaron a mediados de los 90. Ignite eran una esas bandas, tenían algo que les diferenciaba del resto de bandas de la escena hardcore de Orange County. Durante su actuación dentro del Gasteiz Calling brillaron con luz propia, una lástima que a más de uno se nos pasara volando. Aún así, tuvimos tiempo de gozar con piezas de la calidad de “Veteran”, “This is a war”, “Let it burn” o su popular cover de “Sunday Bloody Sunday”.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Tras dos décadas sin pisar suelo gasteiztarra se presentaron Youth Brigade y rebosaron profesionalidad por todos los poros de su piel. Los de Shawn Stern fueron de los que mejor sonaron  y los momentos más memorables coincidieron al sonar “Fight to unite”, “Old man bars” o “Spies for life”. Fue un gran show, pero estoy seguro de que hubieran agradecido tocar algo más tarde. A Cock Sparrer, por su parte, les vino realmente bien la hora de salir al escenario. A esas alturas los asistentes estaban más que entregados y era imposible resistirse a corear himnos Oi! de la talla de “Running riot”, “Because You’re Young” o “England belongs to me”. Eran los más veteranos del cartel, pero eso no se llegó a percibir en ningún momento. Demostraron estar en plena forma y pudieron presumir de ser uno de los grupos que contó con una mayor participación por parte de los asistentes, que parecían uno más.

Una cita de estas características debe contar con un cierre de aúpa, y eso es lo que debió pensar la organización a la hora de elegir a Turbonegro como cabezas de cartel, ya que son de esos grupos que nunca fallan. Pueden estar más o menos inspirados, pueden gozar de mejor o peor sonido, pero jamás defraudan. Los de Oslo aparecieron en escena con la coctelera cargada de hard rock, punk, glam y altas dosis de lascividad. Conectaron con los asistentes y rescataron lo más granado de su generosa discografía, llegando a rozar la excelencia con “All my friends are dead”, “City Of Satan” y “Get it on”, entre otras.

En cuanto a los representantes patrios, Lendakaris Muertos y GAS Drummers, destacar que estuvieron a la altura de la cita. Los primeros, que jugaban prácticamente en casa y contaban con un Aitor pletórico, tiraron de su socarronería característica y no dejaron títere con cabeza. Los segundos hicieron gala de ese punk rock que cada vez coquetea más con el power pop pero que nos sigue enganchando como cuando publicaron aquel Proud to be nothing.