Quería mostrar mi visión sobre el ultimo trabajo de Los Planetas. Eso sí, después de haberme empapado de todas las criticas posibles de los diferentes medios nacionales tanto escritos como digitales, en relación al disco Zona Temporalmente Autónoma, el noveno de los granadinos.

Así, medios como Rockdelux, Mondosonoro, Muzilkalia, El País, Jenesaispop, El Mundo, El Confidencial o Radio me han ofrecido sus diferentes puntos de vista para que yo, y sin querer caer en las mismas premisas y con la objetividad que puedo aportar desde mi condición de fan, os desmonte el último y más esperado trabajo de Los Planetas.

Cuando lo escuché por primera vez, sabía que iba a ser uno de los grandes, pero también sabía que iba a tener que escucharlo unas cuantas veces.

Bueno, pues ya os lo digo, es un disco enorme.

Empezando por “Islamabad”, segundo tema que se adelantó a la salida del disco y aparece como la primera del mismo. Cuando la escuché me quedé un poco decepcionado. No me cuadraba. Sobre todo por el hecho de que Jota se pusiese la careta de Grupo de Expertos y dejase escapar toda su entonación andalusí a la hora de cantar, aparte del trap, Young Beef y su contexto político y religioso. Muchos de mis amigos “planetólogos”, y muchos de los medios comentados anteriormente, la situaban a la altura de “La Copa de Europa”, pero os digo desde ya que se come la Copa de Europa, el Mundial y las Olimpiadas.

“Una cruz a cuestas” es el segundo corte y, con él, el flamenco sigue reivindicándose. Los Evangelistas se respiran en el ambiente y, cómo no, Soleá Morente se la devuelve a Jota, poniendo su suave y cálida voz a los versos de Manuel Vallejo. Se habla, en general, de una mayor nitidez en la voz de Jota, y este tema podría servir de ejemplo, sin duda. No te puedes esconder si cantas con Soleá, acompáñala hasta su casa por favor.

Precisamente el tercer tema se llama “Soleá”. El hilo conductor del disco podría ser ese “que yo te quiero más que a nadie” tan reivindicado en muchas de las canciones. “Soleá” es claramente un tema de Los Planetas. Esto lleva implícito la voz de Jota, la batería de Eric, las marañas psicodélicas de Banin y las guitarras de fino bordado de Florent. La leyenda del espacio queda recordado en plenitud en esta canción que aúna flamenco y psicodelia a partes iguales.

A la “Seguiriya de los 107 Faunos”, tanto la reseña de El Mundo como la de Jenesaispop, la situaban en la época de Unidad de desplazamiento. Lo corroboro. Son esos Planetas de atmósferas ambientadas en el espacio que cuando los escuchabas te los imaginas dentro de alguna cápsula espacial. Como apunte, decir que está basada en la letra de un tema, “Por ir a comprar”, del grupo argentino 107 Faunos.

Parada y fonda al flamenco en “Hierro y níquel”. Cambio de neumáticos. Ya solo la letra popular de esta canción mantiene la llama del duende. Porque pronto empezamos a escuchar a Los Planetas de la etapa Aramburu. Pop de manual, con su certificado de origen y con aroma a karaoke.

Y así llegamos a “Porque me lo digas tú”, tercer single de este Zona Temporalmente Autónoma. Fernando, José Luis y Mario son nombres aleatorios, están ahí por aquello de la rima. No busquen referencias. Se trata de otra vuelta de tuerca al recurrente tema del amor en plan competición. Que no busques, que como yo, nadie te quiere. Arreglo de cuerdas, sintetizadores y ritmo folclórico para conseguir, quizás, la canción qué más se aleja del sonido al que nos tienen acostumbrados Los Planetas y, sorprendentemente, una de las que más me gustan.

“Libertad para El Solitario”, por su parte, huele a The Jesus and Mary Chain, según algunos medios. Y puede que sea algún redoble de Eric el que los delate. La letra no se la imaginarían los hermanos Reid ni en pintura, pero sí algunos guitarrazos de Florent, que suelta alguna descarga eléctrica que nos obliga a recordar quiénes fueron sus referentes.

A estas alturas de partido, ya sabréis que “La gitana” viene de una adaptación de un poema del británico Aleister Crowley. Es pura psicodelia galáctica, otro de los palos más característicos del grupo granadino. De hecho, en este disco es el estilo al que más recurren. El pop ya dejó lugar al rock, éste al flamenco y éste último a la psicodelia, que aunque siempre estuvo de una u otra manera presente en su carrera, se hace especialmente evidente en este trabajo.

Para medios como la Mondosonoro o Jenesaispop, “Ijtihad” huele a Pixies y Surfer Rosa por ese “donde no hay sufrimiento” que sueltan, pero a mí siempre me recordará al “no ardieras” de Los Planetas de Contra la Ley de la Gravedad.

“Espiritu olímpico” es el tema que hace unos meses nos avisaba de que Los Planetas tenían nuevo material. Ya dio mucho que hablar en su momento, así que ahora bastará con señalar que es la canción más pop y fresca de todo el disco, un cebo en el que picar fácilmente. Y no nos olvidemos de La Bien Querida, la otra chica Almodóvar, que pone de su parte para que este tema sea de los más esperados de cara a sus próximos conciertos.

Cuando llegamos a “Zona Autónoma Permanente” nos damos cuenta de que el disco se va “desflamencando” poco a poco. Aunque, realmente, creo que es un disco que se debería escuchar en modo aleatorio, sin un orden específico. Recomiendo deconstruirlo. Este tema es agradablemente planetero. Es una canción pop sencilla y que evoca el amor perseguido, pero ya no dependiendo de la otra persona. Ese amor que, o no se tiene, o está por llegar. Banin es el director de orquesta en esta ocasión, y es quien nos hace visionar ese día de celebración deseado por Jota.

Se acaba la gasolina. “Amanecer” nos obliga a deambular despacio y embriagarnos con esas atmósferas tan características de estos perros viejos del indie. La guitarra de Florent es la mejor amiga de la batería de Eric. Además, las Cosmotrio aportan ese punto de calidad que siempre añade una sección de cuerdas en el rock. Por lo demás, otra canción de amor de querer y no poder.

“Hay una estrella” me sorprendió en el sentido de no haber escuchado nunca nada parecido de Los Planetas. Poco después, la letra me recondujo a la órbita. Y es que una guitarra tan “de cantautor” no tenía mucha cabida en el estilo psicodélico-rock-flamenco del grupo, pero ya he comentado más arriba que este disco es diferente, porque ellos quieren seguir evolucionando, probándose, dando otro punto de vista a su sonidos más clásicos, combinándolos aún más entre sí.

El tema que cierra el disco, “Guitarra Roja”, nos sirve para que no nos olvidemos de que, aunque las composiciones más recientes giren principalmente en torno al amor con el objetivo de teorizar acerca de él, las canciones Los Planetas tienen un componente reivindicativo a la par que revolucionario, sirviéndose en ocasiones de adaptaciones de algunas letras del poeta argentino Martín Castro, como es el caso.

En resumen, la zona temporalmente autónoma de Los Planetas, para mí, es el espacio de tiempo que existe entre enamorarse de alguien y darse cuenta de no ser correspondido.