Lo nuevo de Álex Díez se llama Tiempo, Temperatura, Agitación y viene cargado de sorpresas. Pero no se asusten, el pop con mayúsculas sigue el siendo el protagonista de las nuevas composiciones del que fuera líder de Los Flechazos. Lo que pasa es que, por primera vez en la era Cooper, se respira un tufillo sixties a la par que gamberro que agradecerán enormemente los seguidores de la banda leonesa con la que el bueno de Álex consiguió liderar todo un movimiento juvenil allá por 1987.

En este sentido, el quinto álbum de Cooper contiene pildorazos de esos de los que uno nunca se casa (“Salto”), odas a la juventud y la vitalidad en clave power pop (“Infinito”) e incluso canciones de desamor con un rollazo impresionante gracias, en parte, a los vientos y las percusiones (“Dos grados bajo cero”).

Además, tenemos mucho power pop, muchas guitarras y, sobre todo, mucha coherencia. Y es que, como ya sabrán a estas alturas, Álex tiene una forma muy particular de entender la música. Y eso se respira en cada una de las canciones de este nuevo trabajo. De ahí que en los primeros compases del disco nos encontremos con brillantes melodías con el sello Cooper grabado a fuego que contienen todo lo que todo hit debe contener. Es el caso de “Ya llegó el verano”, un corte redondo de principio a fin al que lo único que se le puede reprochar es que un título que no hace honor a la verdad.

Otra de las cosas que caracterizan este Tiempo, Temperatura, Agitación es la frescura, que está omnipresente a lo largo de toda la obra. La encontramos con una presencia notable en “Graciela”, una de esas bellas historias con nombre de mujer que tanto le gustan a Álex,  y “Provisional”, joyita revival con un ritmo frenético que casi roza el punk-pop.

En resumen, este nuevo trabajo no solo nos muestra el buen estado de forma de Cooper, también viene a poner de manifiesto que en nuestro país sigue habiendo, y muy buenos, compositores de música pop. Álex es uno de ellos y ya va siendo hora de que se le reconozca fuera de los pequeños círculos.