Como lo oyen, el pasado jueves 19 de abril el Ciclo 1906 nos regaló una noche única. La sala, llena. Se habla siempre del jazz como un género minoritario, pero lo cierto es que cuando coinciden buena promoción y garantía de calidad,  la gente responde. Patio de butacas, zonas de pie y hasta escaleras a rebosar de gente, y era un primer pase tempranero.

En el escenario: Danilo Pérez al piano, John Patitucci al contrabajo y Brian Blade a la batería. Comienza el concierto con el tema que da nombre al trío “Children of the Light”. Uno puede escuchar el disco y pensar que en directo se va a encontrar algo parecido. Pero los temas están vivos, cada directo lleva por caminos diferentes. La capacidad creativa y de improvisación de estos tres maestros los hace impredecibles. Crean una atmósfera en la que uno tiene la sensación de estar viajando sin saber bien hacia dónde. No es un alarde de técnica para estudiosos de las acrobacias, es una especie de meditación guiada. El concierto sigue con “Moonlight on Congo square” un tema oscuro, grave, misterioso. Todo es pura dinámica, el tema va creciendo por milímetros, es como dejarse atrapar por una enredadera. Phonosintesis. Practican una suerte de antisolos, sin la ambición de querer demostrar, transmitiendo su mensaje en su propio lenguaje.

El concierto continúa con “Gratitude”, una versión del clásico de Chris Potter en la que el público empieza ya a no poder estar quieto en su asiento con el ritmo que contagia Blade a cada golpe. Brian es otro superdotado que juega con los límites del ritmo y la intensidad como nadie, lo transmite al personal, y éste se lo agradece. Es él quien compuso el siguiente tema, “Within everything”, un ejercicio de humildad en el que es él precisamente quien tiene menos protagonismo. Danilo Pérez se dirige por primera vez al público para hablar de la situación política en USA con Trump como presidente. Dice que todos los políticos deberían tocar jazz. También comenta cómo gran parte de la nueva Latinoamérica está creciendo precisamente mas allá de sus fronteras. Habla de la música como “el pasaporte cultural que nos une a todos”.

La última canción prevista para este pase era “Lumen”, un tema con un ritmo endiablado, de esos que te dejan con ganas de más. Sí, a cualquiera cinco canciones le pueden parecer pocas para un concierto, pero son temas que se desarrollan entre diez y quince minutos cada uno. Por supuesto, nos regalaron un bis ante la insistencia de los asistentes, una maravillosa versión del clásico de Monk, “Round midnight”.

Hay que aplaudir de nuevo la oportunidad que nos ha dado el Ciclo 1906 de poder ver a tres leyendas tan de cerca en un ambiente de absoluto respeto por la música como es el del Café Berlín. El concierto de la banda que ha acompañado a Wayne Shorter (The Light) durante más de una década será recordado como uno de los más importantes de 2018 en la agenda de jazz de Madrid.