“El Sol”, lo nuevo de Los Planetas con Niño de Elche, salió publicado el pasado 10 de abril, coincidiendo con la celebración del Viernes Santo. Y de nuevo, se trata de himnos religiosos.  Y es que ambos artistas se juntaron con esa intención, la de rastrear los orígenes litúrgicos del rock and roll, del flamenco y de la música popular que ofician.

Pero no pensemos sólo en términos evangélicos, pensemos en el “Rock my religion” de Dan Graham y en cómo se describe toda una forma de vida, desde la viejas ceremonias shakers hasta Patty Smith o los Sonic Youth. En ese mismo sentido, el modo de vida de quienes acudían a conciertos, tocaban música popular o, simplemente, fiaban algunos ratos de su vida a escuchar, a hacerse estas músicas.

Y es que, una de las fortunas de estas músicas es que niegan la escucha individualizada, su saboreo subjetivo… su interioridad es su exterioridad, no hay posibilidad de que esta hímnica no invoque lo gregario, el grupo, la comunión social. Nadie escucha en solitario, la música popular siempre es plural, comunitaria, hasta la más elitista y difícil es capaz de hacer comunidad, precisamente, la que une a quienes escuchan un mismo disco.

“La rosa” es un villancico y “El Sol” una oración islámica. La primera conjuga toda una iglesia evangelista en Nueva Orleans y la segunda ha acabado sonando en el Himno Nacional. Nuestra batidora fuerza nueva lo deja bien a las claras: dispuestos a comulgar aunque sea con ruedas de vinilo.