Como amante de la cocina asiática, y devorador empedernido de dumplings siempre que tengo ocasión, he de reconocer que lo que me sedujo desde un primer momento de la gyoza es ese contraste entre la delicadeza de su exterior y el potente umami de su interior. Siempre y cuando estemos hablando de una gyoza bien elaborada.

Desconozco el motivo por el cual este cuarteto barcelonés, que nacía a finales de 2014, decidiera adoptar el nombre de Gyoza para representar un estilo que bebe de bandas tan dispares como Deftones, Snapcase Foals o Queens of the Stone Age, pero no tengas duda de que manejan como pocos esa combinación de melodía y agresividad que en este Early bird, su segundo larga duración.

Una comedida pero más que convincente “Up where  we belong” sirve de introducción para que nos hagamos a la idea de que lo que se viene no es algo para todos los públicos. Y, afortunadamente, “Veins” llega a tiempo para confirmarlo, excelente demostración de velocidad y precisión que habla muy bien de estos jóvenes aunque sobradamente preparados que vienen de formaciones como Mourn, Madee, Red Bears o Coherence.

A partir de ahí te conquistarán riffs tan poderosos como los de “Killing goode” y, de primeras, te desconcertarán para luego hipnotizarte los ramalazos trip hop de “Glitch”, en la que Adrià Marva parece haber sido poseído por el mismísimo Chino Moreno.

Mención aparte merecen “In my room”, que rebosa muchísima personalidad, y la contundente “Nothing to be ashamed of”, que viene a confirmar que no es necesario estar siempre tan pendientes de lo que se hace ahí fuera. Aquí hay mucha calidad, señores.

En cuanto a los otros responsables de esta brillante obra de la que oiremos hablar sin duda, destacar el notable trabajo de Santi García, responsable de la grabación (junto a Borja Pérez), la producción y la mezcla de estas 10 canciones que ya están disponibles para tu degustación tanto en formato CD como vinilo.