Con las indicaciones de un chamán sobre lo afortunados que somos por existir, ser únicos y lo grande que es la vida arranca el tercer disco de los británicos Crystal Fighters.

¿Alguien quiere que cambien en su estilo? No, por favor. Por eso, del chamán (“Simplecito”) pasamos rápidamente a “Yellow sun” y “Good girls”, dos canciones para trasladarnos ipso facto hasta el universo crsytal fighter. Ya saben, un espacio donde siempre es verano y donde nada puede salir mal.

El único regate que nos hace el disco se da con la cancion “In your arms”, quizá porque en esta ocasión no sea Sebastian Pringle quien canta y el sonido es bastante más disco, pareciera que hayan intentado buscar (y lo consiguen) un pelotazo del verano, una especie de hit a lo David Guetta. En este sentido, “Live for you” estaría también un poco desmarcada del característico sonido crsytal fighter, pero antes de que empieces a renegar, vuelven a lo suyo con “Ways I can’t tell” y el single “All night”, que invita a montar una buena fiesta en mitad de la playa.

Otro rasgo característico de Everything is my family es que los sintetizadores se han comido a la txalaparta. Su sonido depende mucho de ellos y son básicos para que temas como “The moondog”, “Fly
east” y “Living the dream” entren como un guante.

El disco se cierra con otro temazo marca de la casa, “Lay low”, donde los británicos te vuelven a llevar a ese lugar paradisíaco donde nada te falta y lo único que quieres es estar de buen rollo.