Lo tenían realmente complicado para mantener el nivelón de Su homónimo debut, el disco que les llevó a disfrutar de una gira interminable por todo el país, pero lo han conseguido. Y lo han hecho, además, ofreciendo algo diferente. Desde este humilde espacio, se debemos encarecidamente.

Las nuevas canciones del combo madrileño nos ofrecen una nueva perspectiva dentro del universo soulero en el que tan a gusto se sienten. Por ejemplo, en “Hey Hey”, un hit con mayúsculas que podían haber firmado los mejores The Black Keys. Los ecos de la Creedence, Joe Cocker y demás iconos del sonido 70s se hacen notar en piezas como “Losing my mind” o “Who do you think you are”, simplemente redondas.

Con las primeros compases de “Walk to the stars” he necesitado confirmar que el shuffle no me estaba jugando una pasada y se estaba reproduciendo algo de Tulsa. Volvemos a descubrir una nueva faceta de los traidores que, lejos de hacer honor a su nombre, siguen siendo fieles a un estilo que cada vez cuenta con más adeptos en nuestro país. “Pay me back”, por su parte, es un rompepistas de los de toda la vida, apenas necesita unos segundos para teletransportarte al casino de Wigan, la meca del northern soul.

Y dejo ya de destripar Vudú, porque creo que lo mejor es que tú mismo té lo pongas y juzgues si ha merecido la pena esta espera de dos años. Yo lo tengo clarinete.