“In a vision or in none” abre el segundo trabajo del dúo barcelonés con un sonido que viene a dejar claro lo que vamos a escuchar a lo largo de todo el disco. Country Folk de manual.

Un sonido  muy acústico, sin filtros y con un aroma americana que te permite oler hasta la pradera donde pasta el ganado.

Una voz,  la de Anna Andreu, muy familiar, por su parecido a la de otras cantantes del género. Ahora bien, al acompañarse de la de Eduard Pagès, crean una simbiosis que ayuda a identificarles con un sello más personal.

El tercer  corte, “Drop a pebble”, dibuja una sensación de sentirte bien haciendo lo que estés haciendo. Y es que las buenas canciones se reconocen rápidamente. Se necesita poco más que la voz de Anna y unos delicados acordes para hacer un disco más que decente con canciones de tan preciosista factura.

Es en “Full moon pilgrim” donde Eduard se pone al volante  y canta él sobre Anna, confirmando la versatilidad de ambos para el tema vocal. Son canciones  para tocar en una cabaña en el campo o, al menos, es allí donde te gustaría escucharlas. “Crash over me” y “The moss on you” te van preparando para decir adiós a este Tones and shapes, pero antes te regalan una canción especialmente bonita, “Sweet brittle”, que viene a ser la joya de la corona.

Aquí no hay trampa ni cartón, solo voces enlazadas como una trenza de colegiala y guitarras sencillas que pellizcan tu estado de ánimo para que no te duermas.