Azkena Rock Festival 2026: el déjà vu imposible

Azkena Rock Festival 2026: el déjà vu imposible

La gran cita rockera estatal ha vuelto a dejar muy buenas sensaciones entre los más de 48.000 asistentes, de todas las edades, que se han dado cita en su vigésimo cuarta edición.

El ‘azkenero’ –me resisto a utiliza el término ‘azkenito’ por muy bien que me caigan esos cinco suecos adorables- de pro, ese que ya lleva unas cuantas ediciones del ARF a sus espaldas, suele experimentar varios déjà vu conforme van sucediéndose cada una de las tres jornadas en las que se divide el festival. Y es totalmente comprensible que afloren esos pensamientos cuando uno vuelve a encontrarse con los mismos rostros de años anteriores o es sorprendido por chaparrones intermitentes con los que nadie contaba en pleno mes de junio.

El público entregado desde los primeros compases

Es en esos momentos cuando uno se llega a plantear si esto del Azkena Rock Festival está guionizado. Porque es difícil de explicar que tantos fieles sean capaces de hipotecar tres días de sus ajetreadas vidas, año tras año, para dedicarse en cuerpo y alma al rock (en el sentido más amplio de la palabra). Desde fuera debe costar creer que, en los tiempos que corren, donde muchos de los grandes festivales parecen cada vez más empeñados en parecerse a los clubes de fútbol modernos, obsesionados con anunciar fichajes galácticos a bombo y platillo, haya decenas de miles de aficionados a la música que han optado por mantener su compromiso con unas siglas independientemente del cartel que luzca en cada edición.

Alice Cooper

Este 2026 hemos vuelto a tener de todo. Empezando por la impecable ejecución de un casi octogenario Alice Cooper, que venía escoltado por una banda de lujo y ha defendido con galones el status de cabeza de cartel. Continuando por la experiencia casi mística que nos regalaron Jason Isbell & The 400 Unit –ya sabíamos de su poderío Drive-By Truckers, durante un emotivo show de sobresaliente country-rock al que no le faltó absolutamente nada. Y siguiendo por regresos tan esperados como los de Social Distortion, con un Mike Ness totalmente recuperado, o el de los madrileños Los Enemigos, que firmaron uno de los mejores directos que se les recuerda en toda su historia.

The Hives

Durante tres jornadas –cargadas de calor, abrazos, sudor, lluvia, risas y relámpagos– hemos vuelto a presenciar una sucesión de escenas brillantes. Ya fueran a cargo de los irrepetibles The Hives, que, a pesar de la sencillez de su propuesta, siempre hacen disfrutar al mismo personal que los ha visto tropecientas veces. O las protagonizadas por varios iconos del rock alternativo y el power-pop noventero que estos días han tenido a bien agasajarnos con bolos tan notables y conmovedores como los que ejecutaron Sugar, Superchunk y Therapy?, con los incombustibles Bob Mould, Mac McCaughan y Andy Cairns, respectivamente, ejerciendo de maestros de ceremonias. Sin olvidar a esos artistas que hacen las delicias de los que quieren hacer un poco el cafre, que el rock también va un poco de eso. En este apartado, merecen ser destacados desde los inclasificables australianos Tropical Fuck Storm, que estuvieron de diez, hasta clásicos del hardcore, el metal o el punk de la talla de Discharge, Voivod, Circle Jerks, Split Dogs y Dwarves. Todos ellos muy recomendables cuando el objetivo es sudar la camiseta.

Superchunk

Lo que nadie vio venir

¿Se puede saber quién ha decidido que podía ser buena idea meter a Sleaford Mods en el cartel del Azkena Rock Festival? ¿Y esa bizarrada llamada Carpenter Brut que ha convertido Mendizabala en una gigantesca discoteca donde con la electrónica por bandera durante algo más de una hora? ¿Pero esto no era un festival de rock? Estas y otras muchas preguntas, que afloraron a modo de giros de guion inesperados, rondaron la cabeza de muchos durante la última jornada del ARF 2026. También lo de programar a Alcalá Norte a las dos de la madrugada fue motivo de asombro para muchos, lo que incluye a sus seguidores, pero también a los que se toparon con su post-punk de corte ochentero estando aún eufóricos tras lo vivido en lo que sería el último concierto del escenario principal hasta junio del año que viene.

Sleadord Mods

Porque ya se saben las fechas de un Azkena Rock que en 2027, todo apunta a ello, volverá a atraparnos a todos. A los que saben perfectamente lo que se van a encontrar en cada una de las actuaciones, a los que lo pueden intuir y a los que se acercan escépticos, con el fin de confirmar sus augurios hecatómbicos, pero terminan dando su aprobación a que actualmente haya cabida en el festival para estilos impensables años -no digamos ya décadas- atrás. Y, ojo, es totalmente comprensible que haya gente que no termina de ver claro eso de que haya varios azkenas dentro de un mismo azkena, pero incluso esos tienen ya meridianamente claro que dentro de doce meses volverán a estar ahí. Porque, como bien reza su claim, ‘al Azkena se va y punto’. En familia, con pareja, escoltado por la misma cuadrilla que te lleva acompañando desde hace años… Pero se va. Y punto.

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