Y Skegss se hicieron grandes en una noche que costará olvidar

Y Skegss se hicieron grandes en una noche que costará olvidar

Dentro del vibrante ciclo Sound Isidro, los australianos Skegss se presentaron anoche en la sala Mon para irradiar buen rollo y arrasar la capital con su imbatible cóctel de garage-surf.

Aforo casi completo, gente muy joven y algún que otro veterano nostálgico de las guitarras y melodías pegadizas. Nadie Patín, el grupo que les precede, pone la sala más caliente que el palo de un churrero. Se respiraban unas ganas locas de querer ver y disfrutar con el show del trío de Byron Bay. En el escenario, tres chavales: Ben Reed, guitarra y sonrisa; Johnny Lani a la batería; y Kelton Lee, la nueva incorporación, al bajo.

Ellos se bastan para poner aquello patas arriba y enfervorizar a un público que con poco ya estaba pogueando desde el arranque. Sobre todo porque abrieron con “Valhalla”, “Got on my skateboard” y “High beaning”. Toda una declaración de intenciones que deja muy claro al personal que durante la velada no va a faltar rock, surf, garage… Y toneladas de buen rollo.

Si había alguien aún más desatado que el público, ese era Kelton Lee, que acabó sin camiseta y, probablemente, con una contractura de cuello provocada por los movimientos que hacía sobre el escenario. Es difícil destacar picos en un concierto en el que el subidón fue constante, pero si hubo canciones que nos marcaron especialmente, tendríamos que hablar de “LSD” y “Spring has sprung”. Con esta última la gente decide apoderarse del escenario y media sala termina arropando a Skegss, que siguen tocando como si nada. Locura colectiva, siempre con el beneplácito del trío, que disfrutaba de cada momento del concierto y aprovechaban para dar las gracias entre canción y canción.

Con un guiño a la versión de Sugar Daddy de “Another one bites the dust”, se desalojó el escenario para que la fiesta pudiera continuar de una manera más controlada, después de que la tarima se hubiera transformado en un trampolín. Sonaron “Up in the clouds“, “Paradise”, “New York California”… Hits que invitan a dar saltos y a la algarabía.

Es cierto que la sombra de The Strokes es muy alargada, pero no nos importa y es maravilloso. En canciones como “Out of my head”, de su último largo, ‘Pacific Higway Music’ (Loma Vista Recordings, 2024), y la última que sonó, publicada por Skegss hace apenas unos días, “State of Hawaii”, era difícil no imaginarse a Julian Casablancas cantando con ellos. En resumen, un concierto memorable que ha hecho que todos estemos deseando que vuelvan a pasar por nuestro país para volver a verles.

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